LA HISTORIA DETRÁS DE GAME OF THRONES: DE ESCORPIONES Y DRAGONES (4/6)


El episodio 4 de la temporada 8 de Game of Thrones retoma los eventos tras la batalla contra el Rey de la Noche y su ejército de muertos. Fue un capítulo que retomó las raíces de la primera y segunda temporadas de la serie, al ser uno en donde las intrigas, la muerte y las despedidas dieron un tono sombrío y tenso a todo el capítulo. He ahí su más grande acierto: el regreso a los orígenes.

Sin embargo, no tuvo la fuerza argumental de las primeras dos temporadas. Nuevamente se reafirma que existen dos Game of Thrones, el de las primeras cuatro temporadas, basado en los libros de Canción de Hielo y Fuego; y el inventado por los showruners, a partir de la temporada 5, que deja mucho que desear. Dos personajes sumamente importantes e inteligentes, Tyrion y Varys, volvieron a ser protagonistas tras largos momentos de reposo.

Ya tenía tiempo que no veíamos a un Tyrion intrigando, sopesando posibilidades, cuestionando el actuar de los poderosos, pero el mejor regreso fue sin duda el de Varys, uno de los personajes más misteriosos y mejor retratados en toda la serie. Recuerden los diálogos inteligentes entre el Señor de los Rumores y Petyr Baelish en la primera temporada, y los que él mismo personajes sostuvo con Tyrion a lo largo de la segunda. Si algo nos quedó claro, es que Varys sigue la máxima de que la información es poder y él es (o era) el hombre mejor informado de los Siete Reinos. Sabemos que la combinación Varys-Tyrion es formidable, pues salvaron Desembarco del Rey durante la temporada 2, aquello nos dejó claro que ésta dupla bien puede hacerse cargo de los asuntos más delicados de gobierno.

De ahí que sorprenda que durante varias temporadas el personaje de Varys se convirtió en parte de la escenografía, saliendo siempre detrás de Daenerys, limitándose a asentir y echar miraditas que nada tenían que ver con su anterior protagonismo e inteligencia al hablar. Ayer, Varys volvió a surgir en primer plano.

El dialogo entre Tyrion y Varys estuvo lejos de tener aquella complejidad, aquellos comentarios mordaces, que habíamos visto en episodios anteriores, lo que nos permite deducir que sin la guía de George R. R. Martin, el show, por sí sólo, no se sostiene. Y es que el de anoche fue un episodio que hizo todo lo posible por retomar la esencia que le dio fama y prestigio a Game of Thrones en sus inicios hace ya 9 años, pero el intento no fue fructífero. En lugar de rendir un correcto homenaje a los inicio de la serie, se nos ofreció un episodio que tuvo momentos de telenovela, como aquella escena de alcoba entre Jon y Daenerys.

Fuera de esto, el último capítulo, de nueva cuenta, volvió a estar repleto de situaciones ilógicas. ¿Qué hacia la flota de Euron Greyjoy escondida detrás de Rocadragón? ¿Acaso Daenerys no dejó una guarnición que defendiera el castillo como todos los señores de Westeros lo hacen? ¿Por qué Daenerys no pudo esperar a que sus tropas se recuperaran tras una pesada batalla contra el Rey de la Noche? Es notable que la reina dragón está cometiendo los mismos errores que Robb Stark: no escucha y menosprecia a sus consejeros, comete errores estratégicos a cada paso, no establece y desprecia alianzas, y no gana ninguna batalla…

Por si no fuera suficiente, esta última temporada, que representa el cierre con supuesto broche de oro, del fenómeno televisivo más importante de la década, y que tuvo más de 1 año de postproducción emitió un error de proporciones cósmicas. Véanlo ustedes mismos.

El momento más impactante de este último episodio fue el asesinato del dragón Rhaegal a manos de Euron Greyjoy, gracias a ese gigante escorpión que es una mezcla entre catapulta y ballesta. Mecanismos similares pueden ser rastreados a través de la historia, aunque no hay registros de que fueran utilizados para matar dragones.

Existe un relato bíblico en donde ya se menciona un armamento similar al de la flota Greyjoy. El rey Uzías, Ozías o Azarías (dependiendo la versión que se lea) ascendió al trono de Jerusalén en el siglo 8 a.C. y gobernó durante 50 años antes de que la lepra le quitará la vida. Este monarca fue conocido como un gobernante pío y con un gran interés por la tecnología militar. Por ello, comisionó la creación de nuevas y poderosas armas que fueran capaces de defender su ciudad. El segundo libro del Antiguo Testamento nos dice que Uzías inventó dispositivos que les permitieran a los soldados disparar fechas y arrojar grandes rocas desde las murallas. Muy parecido a los escorpiones que vimos sobre las murallas de Desembarco del Rey.

Si consideramos que la Biblia tiene un fundamento histórico muy fuerte, como muchos arqueólogos hacen, entonces el relato del rey Uzías puede ser la más antigua referencia sobre este tipo de armas, sin embargo, algunos historiadores sugieren que en realidad las armas diseñadas por el monarca de Judea sólo existen en la ficción pues son resultado de un embellecimiento realizado por cronistas muy posteriores.

Los registros históricos señalan el año 339 a.C. como el antecedente más antiguo de una tecnología similar a la Desembarco del Rey. En aquel año se hace mención de lo que técnicamente es conocido como “catapulta de torsión” para usarse en el campo de batalla. Por aquel tiempo, el rey Dionisio I que gobernada Siracusa, se vio obligado a defender su ciudad, por ello sus ingenieros idearon un mecanismo conocido como gastrafete. Este mecanismo nos es descrito como una especie de arma estacionaria, fija, como un arco operado mediante gatillo pero más grande y más potente que los arcos de mano, que bien podía perforar cualquier armadura en un rango de poco más de 500 metros.

Estas armas probaron su eficacia a lo largo del tiempo y rápidamente fueron copiadas, mejoras y aumentadas en otras ciudades del mundo helénico. Alejando Magno recurrió a armas similares en sus conquistas de Persia, de Medio Oriente y de Egipto. Incluso, el propio Alejandro fue herido por una de éstas durante el asedio de Gaza en 332 a.C.

Reconstrucción de un gastrafete del siglo V a.C.

Reconstrucción de un gastrafete del siglo V a.C.

Durante este periodo se realizaron al menos dos mejoras tecnológicas: el uso de cuerdas de tendones de animales y la adición de un mecanismo para jalar y tensar esas cuerdas, justo como lo mostraron en Game of Thrones.  Con estas mejoras, los gastrafetes pudieron disparar proyectiles mucho más grandes que flechas convencionales, llegando incluso a ser capaces de arrojar enormes rocas que causaban estragos en las murallas de una ciudad. La siguiente innovación fue la de su movilidad, logrando que estas armas pudieran montarse en plataformas rotantes, ya fuera en muros o en barcos, exactamente como los Greyjoy lo hicieron. Un ejemplo de la capacidad de esta nueva tecnología nos lo proporciona, otra vez, Alejandro, quien “bombardeó” la ciudad de Tiro con estos mecanismos desde el agua en el año 332 a. C.

¿Quiénes operaban este tipo de armamento pesado? Sabemos que en el mundo antiguo existían regiones especializadas en entrenar a los mejores operadores de artillería, así existían escuelas a lo largo del mar Egeo, como las que se encontraban en Rodas o en la isla de Samos. A pesar del entrenamiento, seguramente hubiera sido increíblemente difícil acertar a un objetivo volador sumamente veloz como lo podría ser un dragón. Y en este caso una vez más la historia del mundo real nos ofrece un ejemplo interesante. Tal vez lo único que pueda compararse con derribar un dragón sea derribar un avión, durante la guerra de las Malvinas en la década de 1980, los británicos que operaban misiles de tierra-aire para destruir aviones que volaban a baja altitud lograron una exactitud de alrededor del 10 por ciento.

Regresando al mundo antiguo, durante los tiempos en que Roma dominaba el Mediterráneo, las catapultas de estilo escorpión eran de uso común y extendido por sus efectos sumamente destructivos. Los romanos desarrollaron algunas otras versiones como la ballesta, la quiroballesta, el onagro y el escorpión, una especie de arco de grandes dimensiones muy similar a los que mostraron en la serie, que fue descrito a detalle en el siglo I a.C. por Vitruvio en su obra De Architectura. Todos estos mecanismos pueden ser considerados como armas de artillería cuyo objetivo era asediar y destruir fortificaciones. Y cuando eran montados en barcos, servían para hundir las naves enemigas.

De Architectura de Vitruvio

Tras la caída del imperio romano y durante el inicio de esa etapa tan poco comprendida que es la Edad Media, el uso de estos mecanismos cayó en el olvido. Eventualmente fueron reemplazados por los trabuquetes, una tecnología de inspiración asiática que fue importada a Europa a través de la influencia musulmana. Los trabuquetes disparaban proyectiles a grandes distancias utilizando únicamente las fuerzas de tracción y de contrapesos. Estas armas también las hemos visto en Westeros durante la batalla de Invernalia. La era del trabuquete finalizó en cuanto la pólvora y los primeros cañones comenzaron a utilizarse en el campo de batalla hacia el siglo XIV.

Por otra parte, he visto varios comentarios en redes sociales respecto a que Rhaegal fue asesinado de manera inverosímil por los escorpiones de los Greyjoy. En cuanto a la historia real, sólo puedo decir que para derribar a un dragón (o a un avión) sería necesario tener una puntería más que excelente y Rhaegal fue golpeado por tres proyectiles, todos acertando de manera precisa en sus puntos vitales, por lo que seguramente los Greyjoy practicaron día y noche en el uso de los escorpiones. Otros comentarios opinan que la piel de los dragones es sumamente dura como para ser atravesada tan fácilmente por proyectiles, en este punto la historia de Westeros tiene algo que decir: durante la Conquista de Aegon y sus hermanas, Dorne fue el único reino que resistió el embate de los Targaryen, por lo que la esposa-hermana de Aegon, Rhaenys, voló sobre su dragón Meraxes para llevar fuego y sangre a la región, sin embargo, jinete y montura murieron al ser derribadas por un proyectil disparado desde un escorpión.

San Jorge y el dragón

No sólo Westeros tiene antecedentes de que los dragones son temibles y poderos más no invencibles. Algunas leyendas del mundo real se expresan en el mismo tono. Tal es el caso del poema épico medieval Beowulf, en él se describe la pelea que Beowulf y su sobrino Wiglaf sostiene contra un dragón, logrando matarlo sin otra ayuda que la de sus espadas. Un caso similar es el de la leyenda de San Jorge y el dragón, en ella se cuenta que el santo sólo tuvo que persignarse con la señal de la cruz, blandir su lanza y clavarla en la bestia. Así, parece que, después de todo, matar dragones es cosa sencilla. Tan sencilla como lo mostró el más reciente capítulo de Game of Thrones.

Eduardo A. Orozco Piñon

(Ciudad de México). Es pasante de la licenciatura en Historia que imparte la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha participado como organizador y ponente de un puñado de eventos académicos relacionados con la historia militar y política mexicana del siglo XIX, temática y periodo de la que es especialista. Asimismo, es miembro fundador y activo del Seminario Estudiantil de Historia Militar y Naval, cuyas sesiones se llevan a cabo en Palacio Nacional el último viernes de cada mes.

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