LA HISTORIA DETRÁS DE GAME OF THRONES: SER BRIENNE DE TARTH Y LA CABALLERÍA MEDIEVAL (2/6)


El segundo episodio de la nueva temporada de Game of Thrones nos ha brindado una oleada de momentos sensibles, desde el reencuentro entre Brandon Stark y Jamie Lannister, hasta el “encuentro” entre Arya y Gendry.

La emotividad de este episodio radica en que todos los personajes con los que el espectador se ha identificado, de una u otra manera, se encuentran reunidos bajo el mismo techo, ante la perspectiva de una muerte segura, y cada quien lidia con ello de manera diferente. Y es que en el siguiente episodio se desatará la guerra contra el infame Rey de la Noche y su ejército de muertos, ante el cual los defensores de Invernalia se encuentran en clara desventaja.

Sin duda, el momento más divertido de este segundo capítulo fue la reunión en el gran salón del castillo de los Stark. Lo que en un inicio era una plática entre Tyrion y su hermano Jaime, se convirtió en una pequeña reunión a la que se sumaron Brienne, Podrick, Tormund y Ser Davos. Los personajes más carismáticos reunidos al calor del fuego y del vino en una última plática antes de una muerte segura.

En ese contexto, Jaime Lannister le dice a una arrodillada Brienne las siguientes palabras: “En el nombre del Guerrero, te encomiendo ser valiente. En el nombre del Padre, te encomiendo ser justa. En el nombre de la Madre, te encomiendo defender al inocente.” A través de ese sencillo ritual, los escritores de la serie cerraron una larga serie de encuentros y desavenencias entre Brienne y Jamie. De tal manera que la Doncella de Tarth se levanta como caballero de los siete reinos.

Esa escena tiene una fuerte conexión con el mundo histórico real, sobre todo con las tradiciones de caballería medieval, y nos deja con las siguientes preguntas: ¿Las mujeres, como Brienne podían llegar a convertirse en caballeros? ¿Cuándo y cómo debían ser elevados a esa condición? ¿Cuáles eran los deberes de un caballero?

La descripción más famosa de una ceremonia de este tipo la podemos encontrar en el poema anónimo La Orden de Caballería del siglo XIII. En el texto, un noble llamado Hugo de Tabaría es capturado por Saladino, el gran sultán de Egipto y Siria, y es obligado a elegir entre pagar una grandísima suma de dinero por su libertad o enseñar a Saladino el arte y rituales de la caballería. El cristiano elige ordenar como caballero a Saladino, y eso nos permite a nosotros en el siglo XXI visualizar algunos elementos de este tipo de ceremonias.

Antes de que un hombre sea ordenado caballero (lo que usualmente sucedía durante la adolescencia y después de años de entrenamiento) se debe dar un baño para lavar todos los pecados del cuerpo, después debe dormir en una cama especialmente bendecida que simboliza el “lecho que Dios otorga a sus amigos para descansar en él”, vestirse con ropas roja, blanca y café, simbolizando la sangre que se debe derramar por Cristo, la pureza del caballero y la tierra a la que todos debemos regresar. Posteriormente el ordenado recibía espuelas nuevas y una espada de doble filo, y finalmente recibía el famoso pescozón, que no era otra cosa que un golpe en la cabeza “para recordar a quien os nombra caballero”. Desde ese momento, el nuevo caballero debía de rechazar toda intriga y perjurio, y juraba proteger a “dueñas y damiselas”, además de ayunar todos los viernes y escuchar misa todos los días.

Miniatura medieval representando una justa entre caballeros

Miniatura medieval representando una justa entre caballeros

El poema anónimo fue escrito en una época en donde la caballería se había convertido en asunto formal y espiritualizado. De ahí todo el ritual que hemos descrito. Sin embargo, las cuestiones de caballería no estaban enteramente reguladas, pues la ceremonia varió a través del tiempo y de región. Ejemplo de esto es que la mayoría de los caballeros del siglo X no eran más que matones distinguidos por su habilidad para combatir montados, pero hacia el siglo XIV la caballería se convirtió en sinónimo de estatus social, que exigía cumplir con una serie de responsabilidades políticas, financieras y religiosas para poder ser admitido en la orden.

Existe una representación de una ceremonia de caballería más cercana a lo que vemos con Brienne en Game of Thrones. El Tapiz de Bayeux –elaborado a finales del siglo XI– nos muestra a Guillermo el Conquistador en una acción en la que parece conceder el rango de caballero a su aliado Harold Godwinsson. En la escena, Guillermo aparece colocando un yelmo en la cabeza de Harold para recompensarlo por su buen servicio en campaña, es decir le otorga un arma, en este caso un casco. La misma acción ya ha sucedido en la serie, cuando en la temporada cuatro, Jamie le otorga una espada de acero valyrio a Brienne, “Oathkeeper”, forjada a partir de la antigua espada de Eddard Stark, “Ice”. Así, sin la parafernalia del ritual, la caballería era una recompensa por un buen servicio militar.

Escena del Tapiz de Bayeux, William armando a Harold

Escena del Tapiz de Bayeux, William armando a Harold

Los valores que Jamie le encomienda a Brienne en el más reciente episodio –ser valiente, ser justa, y defensora de los desafortunados–, son similares, más o menos, a lo que se esperaba de un caballero medieval. Recordemos que la caballería se convirtió en una forma de regular la violencia otorgándole a la nobleza guerrera un código de conducta para no cometer abusos y excesos, que no siempre era respetado.

Al igual que lo mostró el más reciente episodio, dentro de la caballería medieval existían amplios contenidos religiosos. La religiosidad inherente a la caballería fue resultado de los intentos de la Iglesia de evitar el saqueo de sus edificios y de otorgarle un propósito más elevado a la violencia de los nobles: estar al servicio de Dios. Esto, por supuesto, alcanzaría su punto máximo durante las Cruzadas.

Los tres estamentos medievales: los que oran, los que luchan y los que trabajan

Los tres estamentos medievales: los que oran, los que luchan y los que trabajan

La serie tiene otro aspecto fuertemente anclado en la historia. Cuando Jamie Lannister dice: “un caballero puede armar a otro caballero”, está haciendo alusión de que para pertenecer al club debes ser admitido por un miembro de él. La caballería generalmente se otorgaba en un ambiente cortesano, por alguien que era considerado digno de realizar la ceremonia. De esta manera, un caballero podía armar a otro caballero cuando lo considerara adecuado.

Lo más notorio del episodio es que Brienne superó la limitante tradicional de no poder ser caballero por el simple hecho de ser mujer. En la edad media, las cosas no eran diferentes que en Westeros. La caballería era un club exclusivo para hombres. Sin embargo, como en muchos otros aspectos de la vida, hubo excepciones a la regla.

El personaje histórico que más parecido tiene con Brienne es Juana de Arco. Brienne es frecuentemente llamada “La Doncella de Tarth”, mientras que Juana de Arco es conocida como “La Doncella de Francia”. Esta última nunca fue caballero, pero cabalgó a la cabeza del ejército francés vestida con una armadura para combatir a los ingleses. A lo largo del periodo medieval hubo otras mujeres que sin ser ordenadas en la caballería realizaron acciones guerreras.

http://www.kommunicera.umea.se/hemma/mathias/

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En 1199 Juana de Inglaterra, hermana del rey Ricardo Corazón de León, comandó acciones ofensivas en operaciones de asedio ¡mientras estaba embarazada! al parecer heredó el espíritu belicoso de su hermano. Unos años antes, en Tierra Santa, Margaret de Beverley, ayudó a defender las murallas de Jerusalén, arrojando flechas y rocas al ejército musulmán, que estaba comandado por el mismísimo Saladino, que si hemos de creerle al poema anónimo de La Orden de Caballería bien podría haber reconocido los valores caballerescos en Margaret, así como nosotros los reconocemos en Brienne de Tarth.

Por otra parte, el segundo capítulo, nos remite a otros filmes de épica medieval. Es imposible no hacer la comparación con The Two Towers en aquellas tensas escenas previas a la batalla del Abismo de Helm, asimismo la escena de Brienne convirtiéndose en caballero nos recuerda aquel momento de Kingdom of Heaven  de Ridley Scott en donde Bailán de Ibelin decide ordenar como caballeros a todos los soldados que se disponen a defender Jerusalén del ejército de Saladino.

¿Qué será de la ahora Ser Brienne de Tarth? ¿Sobrevivirá a la lucha contra el Rey de la Noche? Sólo una cosa es segura: estamos a punto de llegar a la mitad de la última temporada y las cosas sólo pueden ponerse más complicadas para todos los personajes.

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Eduardo A. Orozco Piñon

(Ciudad de México). Es pasante de la licenciatura en Historia que imparte la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha participado como organizador y ponente de un puñado de eventos académicos relacionados con la historia militar y política mexicana del siglo XIX, temática y periodo de la que es especialista. Asimismo, es miembro fundador y activo del Seminario Estudiantil de Historia Militar y Naval, cuyas sesiones se llevan a cabo en Palacio Nacional el último viernes de cada mes.

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