La historia detrás de Game of Thrones (1/6)


Tras mucho tiempo de espera pudimos ver el primer episodio de la temporada final de Game of Thrones. El capítulo de apertura repitió el esquema de las entregas anteriores: presentar a los personajes clave, reunirlos, hacerlos interactuar entre ellos (a pesar de los múltiples tensiones existentes) y aprovechar para hacer un buen fan service como aquella escena de Jon y Daenerys volando a lomos de dragón en un romántico paseo aéreo.

El episodio 1 nos deja con una serie de reencuentros largamente esperados, que por ser tantos en tan poco tiempo perdieron la cualidad de impactante, como pudieron ser el de Arya y Sandor Clegane o el de Sansa y Tyrion. Sin embargo, las intrigas, los malos entendidos y la lucha por el poder se dejan sentir como el fantasma, quizá aún más peligroso que el Rey de la Noche, que acechará en la temporada final.

Este primer episodio nos presentó a una nueva fuerza que promete ser peligrosa para el bando del lobo y el dragón: la Compañía Dorada de Essos. Este grupo de mercenarios fue contratado por la actual ocupante del trono de hierro, Cersei Lannister, a través del financiamiento del Banco de Hierro de Braavos (sí, el hierro es un metal muy importante en esta saga) con el objetivo de eliminar a las fuerzas acantonadas en Invernalia que sobrevivan a la batalla contra el Rey de la Noche.

Poco se sabe de la Compañía Dorada a través de la serie, la información que se nos ha presentado nos dice que es un grupo de mercenarios con buena reputación, compuesto por alrededor de 20 000 hombres, caballos y elefantes. Si echamos un vistazo a los libros de Canción de Hielo y Fuego podemos sacar más datos, como por ejemplo, que algunos caballeros exiliados de Westeros fundaron la Compañía después de la rebelión de los Fuegoscuro.

Con el tiempo, diversos caballeros han servido en sus filias, el mismísimo Ser Jorah Mormont formó parte de la Compañía en alguna ocasión. Además, sabemos que la buena reputación de la Compañía se debe a que, a diferencia de otros grupos mercenarios, casi nunca han roto un contrato. Incluso, el lema de los dorados hace alusión a ello: “Our Word is Good as Gold” (Nuestra palabra es tan buena como el oro).

La Compañía Dorada tiene un símil histórico del siglo XIV: la Gran Compañía Catalana. De igual manera, fue una compañía de mercenarios al servicio del mejor postor y con una reputación de buenos guerreros. Así, la Compañía Catalana formó parte de varios conflictos importantes de la Europa medieval, tales como la guerra de los cien años entre Inglaterra y Francia, o las cruzadas contra los turcos en el Asia Menor, pero tal vez su participación más destacada haya sido en los numerosos conflictos entre las ciudades-estados de Italia y el poder del Vaticano.

Entrada de Roger de Flor a Constantinopla

Entrada de Roger de Flor a Constantinopla

La Compañía Catalana fue dirigida en un comienzo por Roger de Flor, un italiano que había formado parte de los Caballeros Templarios. Por alguna razón, De Flor desertó de la orden del Temple para probar fortuna en actos de piratería. La vida militar lo llevó a pelear en la Guerra de las Vísperas Sicilianas a comienzos del siglo XIV. Allí conoció a varios guerreros que más tarde formarían parte de la Compañía Catalana.

Los miembros del grupo de mercenarios eran en su mayor parte almogávares, es decir, soldados de élite que pelearon a lo largo de la Reconquista española contra los árabes que habían invadido la Península siglos atrás. Los almogávares se caracterizaron por ser tropas de infantería ligera que lo mismo podían realizar acciones de combate como de espionaje.

Por otra parte, hemos conocido al comandante de la Compañía Dorada: Ser Harry Strickland (Marc Rissman). Este personaje también tiene algunos símiles históricos. Nos remite a uno de los mercenarios ingleses más famosos de todos: Sir John Hawkwood, originario de Essex, peleó en la guerra de los cien años, y al terminar el conflicto, decidió quedarse en el continente europeo en vez de regresar a su isla natal. Alrededor de 1360, como veterano que era, decidió probar fortuna vendiendo su espada al mejor postor. Para ello formó parte de un grupo de mercenarios llamada la Compañía Blanca, de la que llegó a ser comandante hacia 1363.

John Hawkwood

John Hawkwood

La Compañía Blanca bajo las órdenes de Hawkwood parece que se dedicaba al secuestro de nobles para pedir rescate, otras actividades eran el saqueo, al apoyo de rebeliones, y servicio a un señor u otro en guerras convencionales. Estos mercenarios tenían habilidades poco comunes y por lo mismo muy apreciadas, como el cabalgar perfectamente bien durante la noche y la disponibilidad de pelear durante el invierno.

Así pues, la historia fantástica de Game of Thrones se nutre de numerosos elementos históricos reales, creando una amalgama rica en profundidad que atrapa al espectador debido a su firme arraigo en el mundo real.

Un último ejemplo de todo esto es el siguiente: vimos a Cersei quejarse ante Harry Strickland de la falta de elefantes de guerra. Aparentemente estos no pueden realizar viajes largos por mar. En realidad, ninguna de las compañías de mercenarios en activo durante la edad media utilizó elefantes con fines militares. La referencia a los paquidermos parece venir de la antigua Roma. Durante las guerras púnicas, particularmente la segunda, el general cartaginés Aníbal, cruzó los Alpes a lomos de elefante. Aunque más allá de esto, es bien sabido que los cartagineses utilizaron a estos animales para atacar a las fuerzas romanas, con resultados devastadores.

Aníbal cruzando los Alpes

Aníbal cruzando los Alpes

En los tomos de Canción de Hielo y Fuego, la Compañía Dorada se ha puesto al servicio de los Targaryen apoyando a un supuesto Aegon Targaryen y realizando acciones militares en Westeros. ¿Esto podría implicar que la Compañía jugará un papel similar en la serie? ¿Podría ser que los dorados decidan romper su contrato con Cersei y terminen apoyando a Jon Snow / Aegon Targaryen? ¿Ustedes qué opinan?

Eduardo A. Orozco Piñon

(Ciudad de México). Es pasante de la licenciatura en Historia que imparte la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha participado como organizador y ponente de un puñado de eventos académicos relacionados con la historia militar y política mexicana del siglo XIX, temática y periodo de la que es especialista. Asimismo, es miembro fundador y activo del Seminario Estudiantil de Historia Militar y Naval, cuyas sesiones se llevan a cabo en Palacio Nacional el último viernes de cada mes.

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