The Favourite: El triunvirato femenino


La historia indica que, en enero de 1711, la reina Ana de la Casa Estuardo (1665 – 1714), la última monarca de Estuardo en ocupar el trono británico durante los años de guerra contra Francia, nombró ante tal escenario a una antigua dama de compañía llamada Abigail Hill para que se encargara de los fondos del Estado, invirtiendo así de manera decisiva las fortunas de Sarah Churchill, duquesa de Marlborough que había pertenecido a los asesores más confiables de la reina. Es en ese contexto político en el que The Favourite se desdobla.

Deborah Davis y Tony McNamara (cuyo guion original se remonta a finales de los 90) fueron responsables del guion del nuevo opus del autor griego –hecho quizá a la tesitura de la filmografía de Lanthimos–, el cual muestra desde los primeros minutos la dinámica entre la reina Ana (interpretada de manera soberbia por Olivia Colman), que sufre de dolorosos ataques de la enfermedad de gota, de momentos bulímicos y de una actitud berrinchuda, influenciable y caprichosa, y Lady Sarah Churchill (invencible Rachel Weisz), quien, como veremos durante toda la cinta, no reparará en decirle con honestidad en todos los sentidos todos los aspectos que considera inapropiados: “Pareces un mapache”, le recalca al ver cómo se ha maquillado.

Lady Sarah, esposa de John Churchill, fue la consejera más cercana de Ana, dinámica que cambiará a la llegada de Abigail Hill (inocente, soberbia, engañosa, manipuladora y perversa Emma Stone), quien arriba a la mansión entre manoseos y suciedad sólo para ser despreciada por su prima lejana y mandada a limpiar los pisos. Abigail, quien en su pasado ha sido también una señora y no una mera sirviente, no perderá tiempo en ganar en principio los favores de Lady Sarah y posteriormente de la reina Ana. Este triunvirato de actrices hacen de The Favourite una experiencia que pasa de la risa incómoda a la tensión dramática en segundos.

“Para Shakespeare y los dramaturgos griegos clásicos, los hechos de los gobernantes reales e imaginarios, los asuntos de Estado y de la carne, los cuales figuran aquí de manera prominente, fueron la mayoría de las veces una tragedia”. En ese sentido, en The Favourite el sexo se vuelve elemento central; Abigail comprende que más allá de sus conocimientos (ser letrada, tener buenos modales y experiencia como dama de compañía) hay algo que Sarah utiliza a su favor y ni tarda ni perezosa también utilizará: el sexo, el cual desencadena una serie de conflictos y situaciones a resolver a lo largo del filme. Amén de que Lanthimos da un mensaje claro: no cualquiera puede obtener un favor físico. La escena en el bosque en donde Abigail en un coqueteo se niega a ser el objeto de placer de un miembro del Parlamento es brutal: escena que se inserta al diálogo mundial por el derecho al respeto corporal y a la decisión de la mujer de decir no en cualquier momento.

En The Favourite existen por lo menos dos guerras bien definidas: una a nivel regional entre Inglaterra y Francia que contextualiza a los personajes, nunca vista, pero a menudo mencionada por los asesores de Su Majestad acerca de cómo financiarla. Y la otra, una guerra interna entre las tres protagonistas apreciable principalmente a través de Abigail y la forma en cómo ganar poder, y cómo demuestra no tener idea alguna para manejarlo. Al igual que nuestros líderes y políticos actuales, son todo apetito y nada de mesura y sensatez para aplicar ese poder.

El cineasta griego vuelve a sacar el músculo y regresa con todos los elementos que anteriormente nos había presentado: la hiper-estilización de The Killing of the sacreed deer, el humor ácido de la distopia citadina The Lobster, la pulsión personal de Alps y la deshumanización de los personajes con tal de llegar a los objetivos deseados de todas sus películas; características que se conjugan para traer,acaso, el trabajo más pulido y artesanal de Lanthimos dentro de su filmografía. Aunque The Favourite temáticamente está más lejana en tiempos a nuestra actualidad (Siglo XVIII), es la más cercana en espacios y situaciones (es decir, no estamos en el hotel que te convierte en animal o en un mundo de escenarios inexplicables como en The killing of the sacreed deer) .

La mansión en donde se desarrolla la narración se vuelve un personaje central que recuerda al hotel de The Shinning. Con lujo de detalle, el otrora director de Kynodontas, a través del ojo de Robbie Ryan y con ayuda de un plano angular, nos amplía el panorama de lo visible en centro de la acción, mostrándonos los interiores a la luz de las velas y la configuración de interiores a lo Barry Lyndon, haciendo que por momentos veamos un sueño grandilocuente o una pesadilla inmersiva. Es aquí en donde se presentan carreras de patos en las habitaciones principales, se arroja fruta podrida a personas desnudas en slow motion y se llevan a cabo bailes de cortesía gloriosamente modernos que mezclan una banda sonora grandilocuente que integra las exuberantes piezas de Handel, Purcell y Vivaldi.

El arco narrativo en The Favourite nos muestra a las tres femeninas, en especial a Abigail (que se asemeja mucho a la narrativa que vimos el año pasado en filmes como Lady Macbeth), sin intención alguna de llegar a redimir los actos, sino que por el contrario queda varada en un lugar más oscuro. La triple disolvencia del final deja ver cómo Abigail ha quedado, si bien en una posición en la que no se tendrá que preocupar por lavar pisos con lejía de nuevo, tendrá sí que soportar los caprichos de la reina Ana, humillada y desconcertada. En donde, irónicamente, la ganadora podría ser Sarah al terminar exiliada, pero, al menos, libre. Ana y Abigail han quedado atrapadas en un infierno forjado a través del engaño y la codicia. Las alianzas cambian como el clima. Las fortunas suben y bajan. La belleza transmuta en fealdad y viceversa. Si en The Favourite existe algo similar al amor entre las protagonistas, éste es visto como la política: no más que  una simple negociación, un sinónimo de dominación, o tal vez de sumisión.

Fernando Teodoro Gabino

Egresado de la Licenciatura en Historia por parte de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán. Únete a la conversación en Twitter: @AlfaVinyl

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