Digitalización: El nuevo camino para producir filosofía.


En la actualidad, los medios sociales (social media) representan la mayor expresión de comunicación entre los seres humanos; se han constituido, no sólo como un medio para compartir el diario vivir —sea el mismo superfluo o no—, sino como una forma de comunicar conocimientos científicos, desde luego de una manera arriesgada ya que la veracidad de la fuente de información puede ser sumamente subjetiva. No obstante, el intercambio de conocimiento científico, la difusión de ideas y la forma de compartir pensamientos de un individuo a otro ha cambiado rotundamente.

Dentro de ese gran giro de la comunicación la Filosofía se ha visto afectada, en el sentido de que cada vez son más los filósofos contemporáneos —como el argentino Dario Sztajnszrajber, quien actualmente ha sabido cómo utilizar los medios sociales para difundir sus ideas— o los filósofos del futuro que, mediante los medios sociales, nos invitan a reflexionar diferentes y vastos temas filosóficos.

En una etapa de la historia de la humanidad en la que en diversos países de Sudamérica las estaciones de radio y televisión cierran sus puertas a programación que fomente el pensar filosófico y la crítica de nuestra sociedad (que no necesariamente debe vincularse directamente al ámbito político), el fértil campo del Internet y sus redes sociales se prestan para la difusión de ideas que intentan acercar a las futuras generaciones a la Filosofía.

Sin embargo, desembarazarnos de los viejos parámetros del conocimiento no es tarea fácil. Vivimos sumergidos —y me incluyo— en el viejo paradigma de la “seriedad académica del papel” —término utilizado por Mauricio Sosa Santibáñez en su artículo Reflexiones en torno al porvenir de la Filosofía Digita— al cual me adhiero, en cuanto que por tradición el papel reclama autoridad por encima de cualquier escrito digitalizado. Olvidamos que el papel adquirió autoridad porque fue prácticamente la única forma en que los hombres pudieron traspasar fronteras, comunicarse y difundir ideas revolucionarias. Actualmente, la situación para quienes habitamos países que gozan de “libre navegación” por Internet y redes sociale es sumamente diferente, debido a que casi instantáneamente y con unos cuantos clics podemos ser parte de la construcción social sobre lo que nos brinda la Filosofía.

La digitalización de la Filosofía nos ha proporcionado el acceso a obras de autores que no se acercan a nuestro poder adquisitivo; más importante aún, nos brinda la posibilidad de conocer el pensamiento de filósofos que se encuentran en otro lugar de nuestro planeta,  además de aproximarnos al pensamiento filosófico de otras generaciones. No obstante, tal digitalización posee desventajas que no he de negar.

En ese sentido, considero que es importante encontrar los beneficios de la transformación digital por la que atraviesa la humanidad y que, desde luego, ha afectado a la Filosofía y la difusión de la misma. Por lo que, el uso de redes sociales y toda plataforma de difusión que nos provea el Internet debe considerarse como un lugar fértil para exponer el pensamiento filosófico de ésta y otras épocas del hombre, lo que sin duda acercará al ser humano a la reflexión y al análisis crítico (no destructivo) de nuestra sociedad.

Pamela Mariel Quino Montenegro

Nacida en la ciudad de La Paz - Bolivia, de profesión abogada, fiel estudiante de Filosofía y aprendiz de escritora

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