La fiesta de la Victoria, 1952.


En 1950 se empezó a especular acerca de las candidaturas presidenciales. Uno de los candidatos deseables, desde 1946, era Miguel Henríquez Guzmán. Quien gozaba de gran simpatía dentro del partido como resultado de su desempeño político-militar y su interés en el desarrollo integral del país.[1] A la par de la presión por parte de los simpatizantes de Henríquez Guzmán ejercida dentro del PRI para la aceptación de su precandidatura —que finalmente fue rechazada— también se conformó un nuevo partido político independiente: la Federación de Partidos del Pueblo Mexicano (FPPM).[2] Así pues, en el marco del proceso electoral, surgió una disidencia política denominada henriquismo.

La campaña electoral de Henríquez Guzmán se planteó y llevó a cabo bajo la vieja usanza de demostrar su fuerza política a través manifestaciones populares, desde mítines hasta la formación de comités partidarios en todo el país.[3] Esto no tardó en mostrarse como una amenaza contra la proyección de estabilidad y modernidad pretendida por Alemán.

El sistema limitaba la competitividad política instrumentando una democracia excluyente, siendo sólo un modelo de legitimación para el PRI.[4] En 1952, sólo tres organizaciones contaron con el registro de partidos políticos: PAN, PP y FPPM. De tal forma que, para las elecciones, hubo tres candidatos, además de Ruiz Cortines: Efraín González Luna (PAN), Vicente Lombardo Toledano (PP) y Miguel Henríquez Guzmán (FPPM).

La FPPM se presentó como una oposición diferente ya que se desprendió de la familia revolucionaria. Una de sus pretensiones fue la reivindicación de los principios de la Revolución; además, contó con el apoyo cardenista, así como de grupos agrarios y obreros inconformes con la política alemanista,[5] lo que brindó seguridad a la candidatura del General.

Hacia julio de 1952, se respiraba en el país un ambiente “democrático”. Las campañas de los candidatos presidenciales llevaban poco más de un año planeándose y ejecutándose. El gobierno había hecho lo propio “preparando” al pueblo mexicano para ejercer sus derechos electorales, como consta en los titulares del El Nacional días anteriores a las elecciones: “4.925,000 ciudadanos están capacitados para ejercer el voto público, dijo el Lic. Uruchurtu”.[6] Además, se exaltaba la capacidad del mecanismo electoral para asegurar la pureza de las elecciones.[7]

La preparación para el “día del pueblo” abarcó la obtención de la credencial de elector, la ubicación de casillas,[8] y el consumo de la propaganda electoral, además de la ya habitual utilización de la fuerza policial y del ejército, y de la compra y falsificación de votos. El 6 de julio de 1952, el asalto de urnas y la violencia hacia los electores no se hizo ausente, aun cuando los medios periodísticos exaltaron el alto “civismo” del pueblo, el desarrollo pacífico y el orden de las elecciones, “sin novedad” alguna.[9]

El 8 de julio de 1952, la prensa mexicana[10] inundó sus primeras planas con el descontento y reproche generalizado a la manifestación henriquista conocida como “la fiesta de la victoria”, la cual tuvo lugar en la Alameda central sobre la Avenida Juárez, frente a la sede de la FPPM. Su principal propósito fue la proclamación de Henríquez como legítimo Presidente, pues, aunque los resultados preliminares no eran oficiales, Ruiz Cortines ya  había sido asumido victorioso. Sin demora, la oposición había declarado fraudulentas las elecciones, es decir, no sólo Henríquez, sino también Toledano se declararon vencedores de la contienda.[11]

El mitin en la Alameda convocado por la FPPM se llevó a cabo el lunes 7 de julio de 1952. Confluyeron miles de simpatizantes henriquistas;[12] sin embargo, desde su temprana conglomeración, elementos militares y policiales se hicieron presentes para encargarse de su dispersión. Los periódicos destacaron la violencia producida por los henriquistas,[13] siendo ésta el motivo de la intervención del ejército. Excélsior, por ejemplo, enfatizó que “los granaderos arrojaron bombas lacrimógenas para aplacar a los exaltados, los cuales emitían vivas en tanto que disparaban contra el Ejército”.[14]

Los informes de la jefatura de policía[15] y de la prensa variaron en cuanto al número de heridos, detenidos y muertos en aquel tumulto.[16] Entre las presencias más destacadas se encontraron los revolucionarios Ramos Praslow y Cándido Aguilar,[17] quienes anteriormente ya habían expresado su descontento ante las políticas de Alemán. El imaginario de la Revolución había cambiado, se rememoraba la lucha patriótica, empero, los militares ya no tenían lugar en la nueva construcción del país.

La protesta fue sofocada dentro del marco legal.[18] Los implicados abarcaron distintos estratos sociales: políticos, militantes del partido, así como estudiantes tanto del Instituto Politécnico Nacional[19] como de algunas secundarias, supuestamente alcoholizados. De igual forma, se denunciaron algunas detenciones arbitrarias de profesores y alumnos de la Universidad Nacional Autónoma de México,[20] así como de trabajadores, hombres y mujeres, quienes se vieron envueltos en la trifulca por accidente.

La FPPM también emitió una pronta respuesta ante la represión y sofocamiento de sus protestas. En El Universal, por ejemplo, condenaron los actos de agresión e invitaron al verdadero reconocimiento de culpables, así como a la acción justa del Presidente.[21] Por otro lado, también hay registro de una comida ofrecida por los dirigentes del partido para exaltar la resistencia del pueblo y festejar la liberación de algunos presos, resaltando la presencia de Praslow, Martínez Tornel y del mismo Henríquez.[22]

El seguimiento a Henríquez está registrado hasta la toma de posesión de Ruiz Cortines[23] y probablemente concluyó con el impedimento del registro del partido en los años posteriores. Esto último puede demostrar el contundente cierre de la presencia militar en el poder y la ruptura permanente de la élite política, sentando bases para el actual manejo gubernamental y electoral. En ese sentido, los medios de comunicación siguen jugando un papel importante en la construcción de la conciencia popular, y se abre una interrogante sobre la validez y eficacia de las manifestaciones sociales a lo largo de la historia de México.

 

[1] Arsenio Farell, Miguel Henríquez Guzmán. Esbozo biográfico, México Ediciones Botas, 1950, p. 66.

[2] Elisa Servín, óp. cit., p. 144.

[3] Ibíd. p. 146.

[4] María Antonieta Martínez, El despegue constructivo de la revolución: sociedad y política del alemanismo, México, CIESAS, 2004, p. 131.

[5] Ibíd. 140.

[6] Titular de la primera plana de El Nacional, 4 de julio de 1952.

[7] Sobre todo en las notas de El Nacional y Excélsior, 7 de julio de 1952.

[8] Los días anteriores a las elecciones pueden encontrarse instructivos para la ubicación de casillas en todos los periódicos.

[9] Referente a las noticias del día 6 y 7 de julio de 1952 en los periódicos El Universal, El Nacional, Excélsior, Novedades y El Universal Gráfico.

[10] Se consideraron los periódicos de mayor tiraje para la época, además de ser los encontrados disponibles.

[11] Carlos Denegri, “A su vez Henríquez y Toledano celebran sus victorias” en Excélsior, 7 de julio de 1952, 1ra sección, p. 1 y 5.

[12] No se tiene registro exacto ni confiable del número de asistentes al mitin.

[13] Excélsior, El Nacional, El Universal, El Universal Gráfico y Novedades declaran esto es sus primeras planas del día 8 de julio de 1952.

[14]  A. Ramírez de Aguilar, “Docenas de tiros en la zona comercial” en Excélsior, 8 de julio 1952, 1ra sección, p. 1 y 11.

[15] “Acuerdo a la procuraduría general de la justicia del distrito y territorios federales” Ciudad de México, 25 de agosto de 1952, Archivo General de la Nación, Elecciones presidenciales, expediente 252/350.

[16] Excélsior: 7 muertos y numerosos heridos; El Universal: 1 muerto, 76 heridos 400 detenidos; El Nacional: 35 heridos y 200 detenidos; Novedades: varias víctimas y 300 aprendidos; El Universal Gráfico: muchos detenidos, no se habla de muertos.

[17] Destacado por El Nacional el 8 de julio de 1952, respecto a Ignacio Ramos Praslow. Mientras que en el Acuerdo a la procuraduría […] de 25 de agosto de 1952, se apunta el procesamiento de Praslow por delito de disolución social, lesiones, homicidios, disparo y posesión ilegal de armas de fuego etc. Por otro lado el general Cándido Aguilar no figura en las detenciones o procesos legales revisados, aunque en El Universal el 9 de julio de 1952 se confirma su detención y culpabilidad de 28 delitos.

[18] M. Ávila Camacho (1941) reforma al código Penal Federal artículo 145 y 145 bis respecto a la disolución social, el cual impone sanciones a las manifestaciones políticas que pongan en riesgo el orden del país.

[19] “Serán expulsados los alborotadores” en El Nacional, 9 de julio de 1952, 1ra sección, p. 1 y 4.

[20] Columna Universitaria en Novedades, 8-14 de julio de 1952.

[21] “El pueblo fue agredido por la policía” en El Universal, 9 de julio de 1952, 1ra sección, p.8. Además cabe mencionar que este es el único periódico que imprime comunicados de la FPPM.

[22] “La Federación de Partidos del Pueblo Mexicano rindió ferviente homenaje a sus presos perseguidos” Ciudad de México,  4 de septiembre de 1952, Archivo General de la Nación, Elecciones presidenciales, expediente 252/350.

[23] Los informes de la Jefatura de Policía encontrados llegan hasta el 1º de diciembre de 1952 y registran la actividad henriquista las 24 horas del día, destacando visitas, reuniones y movimientos de Henríquez Guzmán y simpatizantes.

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Bibliografía

Fuentes documentales

Archivo General de la Nación, Galería 7, Fondos presidenciales, Elecciones presidenciales D.F. expediente 252/350.

Fuentes hemerográficas

Excélsior, 5-15 de julio de 1952, soporte microfilm, Hemeroteca Nacional.

El Nacional, 1-15 de julio de 1952, soporte microfilm, Hemeroteca Nacional.

El Universal, 7-11 de julio de 1952, soporte microfilm, Hemeroteca Nacional.

El Universal Gráfico, 7-10 de julio de 1952, soporte microfilm, Hemeroteca Nacional.

Novedades, 7-14 de julio de 1952, soporte microfilm, Hemeroteca Nacional.

Bibliografía

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  • Delgado de Cantú, Gloria M., Historia de México, México, Pearson, 2008, p. 408-424.
  • Arsenio Farell, Miguel Henríquez Guzmán. Esbozo biográfico, México Ediciones Botas, 1950, p. 66.
  • González Casanova, Pablo, La democracia en México, México, ERA, 1967, 333 p.
  • Hirales, Gustavo, “La guerra secreta, 1970-1978” en Nexos (sitio web), 1 de junio 1982, consultado 20 de septiembre de 2016, http://www.nexos.com.mx/?p=4068.
  • Krauze, Enrique. La presidencia imperial, México, Tusquets editores, 1997, p. 35-188.
  • Loaeza, Soledad, “Las elecciones ya no son lo que eran” en Nexos (sitio web), 1 junio de 2012, consultado 14 de octubre de 2016, http://www.nexos.com.mx/?p=14843.
  • _________, “Los partidos y el cambio político” en Nexos (sitio web), 1 junio de 1992, consultado 5 de noviembre 2016, http://www.nexos.com.mx/?p=6520.
  • _________, “Todo presidente pasado fue mejor” en Nexos (sitio web), 12 septiembre 2016, consultado 10 de noviembre 2016, http://www.nexos.com.mx/?p=29602.
  • Martínez, María Antonieta, El despegue constructivo de la revolución: sociedad y política del alemanismo, México, CIESAS, 2004, p. 124-141.

 

  • Meyer, Lorenzo, “La democracia política: Esperando a Godot” en Nexos (sitio web) 1 abril 1986, consultado 23 de octubre de 2016, http://www.nexos.com.mx/?p=4611.
  • Monsiváis, Carlos, A ustedes les consta. Antología de la crónica en México, México, ERA, 1980, p.15-127.
  • Servín, Elisa, Ruptura y oposición. El movimiento henriquista, 1945-1954, México, Cal y arena ediciones, 2001, 434 p.
  • “Los ‘ enemigos  del  progreso’ crítica  y  resistencia  al  desarrollismo  del  medio  siglo”  en  Servín,  Elisa,  (coord.), Del  nacionalismo  al neoliberalismo, 1940-1994, México, Fondo de Cultura Económica / CIDE, 2010, p. 79-127.

 

Mónica Rodríguez

Pasante de la licenciatura en Historia en la Universidad Nacional Autónoma de México. Entusiasta de la escritura creativa y apasionada por la historia política de México en el siglo XX. Interesada en la divulgación cultural en medios impresos y digitales, así como en la producción y edición de contenidos culturales. Ha publicado artículos de turismo cultural y es colaboradora ocasional de la revista Algarabía. Administradora de la cuenta de twitter HistoriografíadeMéx (@HistoriogMexXX), dedicada a la difusión de la Historiografía mexicana del siglo XX.

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