Las Biblias de Tijuana


La palabra “Biblia” nos remite casi de manera inmediata a temas de carácter  religioso que, además, suelen tratarse con suma seriedad; en el caso de las Tijuana Bibles, eso será lo único que no se encontrará. En estas biblias, que en realidad fueron pequeñas historietas impresas en un papel de baja calidad de aproximadamente 15 centímetros, el lector encontró desde historias de humor negro hasta ilustraciones con conductas sexuales explícitas.

Las Biblias de Tijuana vieron la luz en Estados Unidos hacía finales de la década de 1920, época de la Gran Depresión y la Ley seca, que además se caracterizó por la severidad moral de algunos sectores de la sociedad norteamericana que, quizás aún influenciados por Movimiento por la Templanza (uno de los principales grupos impulsores de la Ley Seca), buscaron promover a toda costa una vida sin vicios y de buenas costumbres apegada a valores cristianos. Estas historietas, que en raras ocasiones contaban con más de 10 páginas lograron, a pesar de su clandestinidad, adquirir cierta popularidad que se vio reflejada en la cantidad de ejemplares que se distribuían así como en la variedad de sus personajes e historias.

Respecto al curioso nombre, es fácil intuir que la referencia a Tijuana está vinculada a la imagen que se tenía de la ciudad fronteriza, ya que en sus centros nocturnos era sencillo que los visitantes estadounidenses, “atados” por la prohibición y la exigencia de un impecable comportamiento en sus ciudades natales, encontraran en Tijuana una oportunidad de tener acceso a la ingesta de bebidas alcohólicas, participar en apuestas y contratar prostitución. Juntar lo que en aquel momento representaba un lugar como Tijuana con la palabra “Biblia” claramente daría como resultado una efectiva burla o crítica a esos grupos conservadores.

Se dijo ya que la difusión de las Tijuana Bibles se realizó de manera clandestina, de modo que no resultará difícil suponer que sobre sus autores se sabe poco. Si bien con el paso del tiempo (y ya en las Biblias cercanas a la década de 1940) comenzaron a identificarse algunos seudónimos o “sellos característicos”, la mayoría de estos cómics no contaba con una firma que diera crédito al o los autores de las ilustraciones y textos. El anonimato se presentó como una forma de protegerse de cualquier amonestación legal o moral, al tiempo que se aseguraba la continuidad de los ejemplares.

Los protagonistas de sus páginas solían ser celebridades y personajes fáciles de identificar; al hojearlos, lo mismo se encontraba a actores hollywoodenses como Cary Grant, Joan Crawford o Greta Garbo, que a estrellas de la animación como Popeye, Mickey Mouse o el pato Donald. Se les despojaba de toda inocencia o glamour, según fuera el caso, para después colocarlos en situaciones pornográficas y absurdas.

Aunque en la actualidad es posible encontrar publicaciones similares que incluso retoman el nombre de Tijuana Bibles, la popularidad de éstas disminuyó conforme las políticas comenzaron a ser más laxas, dando paso a la publicación de ejemplares en donde ya comenzaban a mostrarse con menor reserva los cuerpos femeninos, dejando atrás la producción de las rebeldes y burlonas biblias.

Así pues, la posibilidad de colocar en el ridículo y sexualizar mediante las Tijuana Bibles a estos personajes, que para la mayoría de la población representaban aspectos positivos, se mostró ante los creadores y sus lectores como una especie de desahogo en medio de políticas rigurosas en relación al “correcto” comportamiento en sociedad y la crisis económica.

 

 

Viridiana Ramírez Neria

Viridiana M. Ramírez Neria, habitante del D.F., pasante de licenciatura en Historia por parte de la UNAM. Con gran cariño hacía el cine, la fotografía y las letras indomables. Participaciones en coloquios y menciones honorificas en concursos fotográficos, han sido una parte de su trayectoria.

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