Un cambio de timón


En El Salvador, a principios de marzo se realizaron las elecciones municipales y legislativas, en las que se elegirían a alcaldes y diputados por un período de tres años. Esta nueva asamblea electa tendrá la difícil tarea de elegir a funcionarios de segundo grado de suma importancia para la democracia del país. Se elegirán Magistrados de Corte Suprema de Justicia y al Fiscal General de la República, por mencionar los cargos más relevantes.

El domingo 4 de marzo, el pueblo salvadoreño decidió manifestar su deseo de cambiar el mando dentro de la Asamblea Legislativa. Optó por darle mayoría a la derecha. Esa misma que gobernó durante 20 años el país. Esa que fue cambiada por la promesa izquierdista en el año 2009. Tras casi 10 años de gobierno por parte del FMLN, la población ha percibido una insatisfacción ante el incumplimiento de lo prometido en aquel lejano 2009; ese sentimiento cobró factura el 4 de marzo.

A mi criterio, parte de los elementos que abonaron a castigar al partido gobernante ha sido la poca capacidad de la cúpula y de los altos dirigentes de reconocer que han estado haciendo mal las cosas. Han dado continuidad a políticas públicas que en el pasado se ha visto que no resuelven los problemas; incluso ante la incompetencia en materia de seguridad optaron por pactar con grupos pandilleriles a fin de crear una percepción de seguridad en la población. El bajo crecimiento económico, la poca inversión nacional e internacional, una prácticamente nula generación de empleos, desabastecimiento de medicamentos, aumento y creación de nuevos impuestos, son factores que la población resiente.

Sumado a ello, el FMLN ha sido un enemigo mortal de la actual Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, esto debido a que ha declarado inconstitucionales varias leyes vitales para el gobierno central. Esto ha ocurrido debido a que el partido gobernante ha olvidado que sus políticas públicas y demás acciones como gobierno se encuentran sujetas al marco constitucional; en derivación la Sala se encuentra en el pleno uso de competencias para expulsar del ordenamiento jurídico todo aquello que choque con la carta marga. Esto generó un discurso de oposición y de señalamientos a que dicho tribunal obedecía a intereses de la derecha. Lo cual ―a mi criterio― afectó en cierta medida al FMLN ya que no consideró siquiera la aceptación de las actuaciones de la Sala ante la población.

La derecha ha retomado el control de la Asamblea Legislativa. Poniendo a un lado los errores del Tribunal Supremo Electoral, el hecho es que ahora el partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) retoma la batuta y el FMLN es reducido a un poco más de mero espectador, ya que ―acorde al escrutinio preliminar― sálo ha alcanzado 22 diputados de los 84 en el legislativo, a diferencia de los 38 que le atribuyen a ARENA. Este cambio de timón no implica necesariamente una aceptación de las políticas neoliberales “avorazadas” aplicadas en la década de los 90 e inicios de los dos mil del partido ARENA. Sino por el contrario, es un voto de repudio por la ineptitud e incompetencia de los funcionarios de gobierno del FMLN que no pudieron cumplir con lo prometido.

El mensaje de este 4 de marzo es claro. Muy claro. Si no cumplís te salís. Esto lo tiene que tener presente ARENA durante su gestión. Debe procurar hacer bien las cosas, tratar de enderezar todas aquellas políticas públicas que no funcionan y buscar resultados tangibles a la población en un mediano plazo. El electorado salvadoreño está madurando. Ha aprendido a utilizar el voto y con el darle la oportunidad a otro partido, lo que implicaría en un futuro que el mismo voto de castigo ahora dado al FMLN pueda ser para ARENA.

 

 

Walter Flores Castro

Abogado autorizado por la Corte Suprema de Justicia de El Salvador, Colaborador Judicial de la Cámara Primera de lo Laboral, Diplomados en Derecho Constitucional &Estudiante de Maestría en Ciencia Política en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas de El Salvador.

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