Misterios en la historia: Repensando la Atlántida (Parte 2)


Todos conocemos la leyenda de la Atlántida, aquella masa de tierra en donde habitaba una virtuosa civilización, que fue sumergida en un solo día por maremotos y terremotos hasta perderse para siempre en la inmensidad de los océanos de nuestro mundo. Si fechamos la historia siguiendo la información que proporciona el relato de Platón veremos que coincide con un periodo de grandes cambios geológicos. De esta manera la legendaria historia nos proporciona una oportunidad para reflexionar en torno a ella desde una perspectiva diferente: ¿acaso la historia de la Atlántida es la memoria mítica de un periodo de grandes eventos geológicos y astronómicos?

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Fechando la leyenda de la Atlántida

Una pregunta fundamental para el relato de los atlantes es ¿hace cuánto tiempo aconteció la destrucción de la famosa isla? Es el sacerdote egipcio quien nos da la respuesta al inicio de su relato: “…te haré un resumen de las leyes de los ciudadanos [atenienses] de hace nueve mil años y de la hazaña más heroica que realizaron. Más tarde, tomaremos con tranquilidad los escritos mismos y discurriremos en detalle y ordenadamente acerca de todo” (Diálogos, IV, p. 165 y 166).

La Atlántida y la Atenas primitiva se hundieron hace 9000 años, según el sacerdote egipcio. He aquí otra parte sumamente interesante de la historia: según el relato, existían en Sais documentos antiguos que hablaban y probaban la veracidad de su historia. Cabe mencionar que en el relato de la Atlántida de Timeo y Critias se menciona repetidamente que la historia es “verdadera” y no es una metáfora.

Ahora bien, fijemos las fechas. Cuando Critias cuenta la historia de la Atlántida, nos dice que Solón es la fuente griega original. Cuando a Solón le es contada esa historia se le asegura que ocurrió hace 9000 años. Solón vivió entre el 638 y 558 a. C. Heródoto nos dice que Solón partió de Grecia tras dejar una serie de reformas en las leyes, recordemos que la Constitución de Solón fue redactada en el 594 a. C., por lo tanto redondeemos la fecha de su viaje a Egipto al 590 a. C. Supongamos que fue en ese año cuando Solón escuchó la historia de la Atlántida y de la Atenas antigua. De esa manera retrocedamos 9000 años desde el 590 a. C. Eso nos da la siguiente fecha para datar la destrucción de la Atlántida y de la antigua Atenas: 9590 a. C.

Hagamos una precisión más. A esa fecha de 9590 a. C. sumémosle los 2000 años de nuestra era. Eso nos deja con un total de 11590 años de antigüedad para la destrucción de la Atlántida y Atenas.

¿Qué sucedía hace 11590 años?

Para la prehistoria, la humanidad se encontraba en esa época en el Paleolítico superior. Sin conocimiento de la agricultura, sin asentamientos fijos, y conviviendo en Europa con los Neandertales. Entre 12000 a. C. a 10000 a. C se estima que comenzó la etapa del Mesolítico, esta fase es un periodo de transición entre el Paleolítico y el Neolítico. Es bien conocido que durante el Neolítico se adquirió el conocimiento de la agricultura y con ello surgieron las primeras comunidades sedentarias. Miles de años después, hacia el 6000 a. C. tenemos los primeros registros de escritura humana. El relato platónico sugiere que habían registros escritos mucho más antiguos.

Para la geología 11590 años corresponden al final del periodo conocido como el Dryas Joven (Younger Dryas), el cual es un periodo de enfriamiento de la Tierra. Los geólogos estiman que el Dryas Joven comenzó alrededor de hace 12800 años con el impacto de fragmentos del cometa Clovis, causando eventos catastróficos en amplias zonas del globo, y terminó con una serie de inundaciones a gran escala alrededor de hace 11600 años. Los geólogos sostienen que no ha existido un periodo de cambio climático tan abrupto a excepción de hace 60 millones de años cuando la Tierra fue impactada por un meteorito que llevó a los dinosaurios a la extinción.

Gráfica señalando la temperatura de la Tierra a través de muestras tomadas de Groenlandia central. Podemos ver señalado el periodo conocido como el Dryas Joven y su duración.

De manera análoga, un grupo de geólogos han sostenido, con evidencias en la mano, que el periodo del Dryas Joven comenzó por el impacto de fragmentos del cometa Clovis, una evidencia sumamente significativa es que se han encontrado desde Norteamérica hasta el Medio Oriente una capa de suelo cubierta por nanodiamantes, que sólo pueden ser creados a altísimas temperaturas como las que produciría el impacto de un cuerpo celeste en la Tierra. Como resultado del impacto, hubo deshielos masivos de los glaciares remanentes de la Edad del Hielo, provocando inundaciones masivas que afectaron notablemente Norteamérica y Europa para, posteriormente, reducirse la temperatura del planeta. Se ha sugerido que la extinción de la mega fauna, característica de la Edad del Hielo, fue propiciada por el impacto de los fragmentos del cometa Clovis. (R. B. Firestone, et al., 2007; D. J. Kennett, et al., 2008; D. J. Kennett, et al., 2009; A. V. Kurbatov, et al., 2010; W. M. Napier, 2010; W. C. Mahaney, et al., 2010; I. Israde-Alcántara, et al., 2012; C. R. Kinzie, et al., 2014).  Dicho cometa obtiene su nombre de la cultura Clovis, que se desarrolló en América del Norte, misma que desapareció abruptamente, al parecer como consecuencia del impacto (R. B. Anderson, 2009; D. G. Anderson, et al., 2011).

Posible área afectada por el impacto de los fragmentos del comete Clovis, de acuerdo a las muestras obtenidas hasta la fecha.

Por otra parte, la arqueología también ha hecho un descubrimiento importante relacionado con la fecha que nos da Platón para el hundimiento de la Atlántida. En 1994 se desenterró una parte de lo que se sabe es un gran complejo de supuestos templos prehistóricos en Turquía, llamados, Gobekli Tepe. El Instituto Alemán de Arqueología fue el encargado de llevar a cabo los trabajos de excavación en el sitio, y hasta la fecha continúa haciendo descubrimientos sumamente interesantes. La fecha estimada de la construcción del sitio es de alrededor de 12000 años de antigüedad (S. Scham, 2008).

Gobekli Tepe en Turquía. El sitio fue deliberadamente enterrado hace unos 8000 años, lo que le ha permitido a los arqueólogos datarlo con amplia precisión.

Gobekli Tepe es un sitio megalítico, a tono con la estructura de Stonehenge, pero muchísimo más complejo, grande y antiguo. Lo que este sitio arqueológico significa es que durante el Paleolítico, los grupos de cazadores recolectores del medio oriente tenían la capacidad y la habilidad necesaria para construir un sitio megalítico a gran escala.

Se ha sugerido que Gobekli Tepe presenta características de complejos conocimientos astronómicos. Martin B. Sweatman y Dimitrios Tsikritsis (2017), de la Universidad de Edimburgo, han propuesto que uno de los pilares encontrados en el sitio señala la fecha del impacto de los fragmentos del cometa Clovis que iniciaron el evento del Dryas Joven; asimismo estos autores argumentan que el sitio arqueológico tenía la función de registrar lluvias de meteoritos y encuentros con cometas, particularmente sugieren que algunos pilares aluden a las táuridas. Algunos astrónomos han aportado pruebas de que el cometa Clovis provino de esa corriente de cuerpos celestes (W. M. Napier, 2010).

Por otro lado, los oceanógrafos han identificado, aunque con escasa evidencia, un pulso de agua proveniente del deshielo de los últimos glaciares del final del periodo glacial. Dicho pulso es conocido en inglés como “Meltwater Pulse 1b” y se ha fechado alrededor del 9600 a. C (N. A. Abdul, et al., 2016).

Así, pues, la fecha que Platón nos ofrece para el hundimiento de la Atlántida (hace unos 11590 años) coincide con eventos geológicos y astronómicos que causaron grandes inundaciones a lo largo del globo, particularmente en Norteamérica y Europa, asimismo sabemos por el descubrimiento de Gobekli Tepe, que el ser humano poseía para ese entonces las habilidades necesarias para la construcción de sitios arquitectónicos complejos.

Por si fuera poco, Platón menciona (a tono con el supuesto sacerdote egipcio de Sais) que

 

Todos [los griegos], replicó aquél [el sacerdote], tenéis almas de jóvenes sin creencias antiguas transmitidas por una larga tradición y carecéis de conocimientos encanecidos por el tiempo. Esto se debe a que tuvieron y tendrán lugar muchas destrucciones de hombres, las más grandes por fuego y agua, pero también otras menores provocadas por otras innumerables causas. Tomemos un ejemplo, lo que se cuenta entre vosotros de que una vez Faetón, el hijo del Sol montó en el carro de su padre y, por no ser capaz de marchar por el sendero paterno, quemó lo que estaba sobre la tierra y murió alcanzado por un rayo. La historia, aunque relatada como una leyenda, se refiere, en realidad, a una desviación de los cuerpos que en el cielo giran alrededor de la tierra y a la destrucción, a grandes intervalos, de lo que cubre la superficie terrestre por un gran fuego (Diálogos, IV, p. 163 y 164)

 

Esta explicación del sacerdote de Sais se corresponde asombrosamente con lo sostenido por los geólogos sobre el impacto del cometa Clovis, pero no es el único relato que concuerda con la evidencia geológica, también los relatos egipcios del marinero náufrago y de la isla de los primordiales, mencionan que sus respectivas ínsulas se cubrieron de fuego cuando una gran serpiente bajo del cielo y penetró la tierra.

El sacerdote egipcio continúa explicando que en los templos del Nilo siempre se han registrado todos los acontecimientos notables que han llegado hasta sus oídos. Y concluye diciéndole a Solón que tras cada catástrofe que ha sucedido en la tierra, los griegos y otros pueblos han tenido que empezar como niños sin memoria de lo que hubo antes debido a los torrentes celestiales que han caído periódicamente.

Todo esto nos invita a repensar nuestro pasado desde una mirada interdisciplinaria, donde los historiadores pueden volver a revisar las fuentes escritas en la antigüedad a la luz de las nuevas evidencias geológicas, arqueológicas y astronómicas.

¿Existió realmente la Atlántida? Desafortunadamente hasta que no se encuentren evidencias arqueológicas no se podrá probar su existencia. Sin embargo, es posible que la historia de la Atlántida y de sus contrapartes egipcias pudieran ser la memoria mítica de una época de grandes cambios en la faz de la tierra, como lo sugiere la evidencia de impactos del cometa Clovis hace 12800 años y las teorías de los oceanógrafos sobre pulsos de agua provenientes de los enormes glaciares de la Edad del Hielo que invariablemente tuvieron que intensificarse debido al impacto. Si la evidencia continúa acumulándose en los años venideros, no podremos negar que todos estos cambios drásticos en la faz de la Tierra dejaron una huella en las poblaciones humanas del Mesolítico, mismas que eran capaces de construir sitios megalíticos con alineaciones astronómicas precisas como Gobekli Tepe. Por todo ello la historia de la Atlántida constituye un fascinante misterio de la historia.

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Eduardo A. Orozco Piñon

(Ciudad de México). Es pasante de la licenciatura en Historia que imparte la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha participado como organizador y ponente de un puñado de eventos académicos relacionados con la historia militar y política mexicana del siglo XIX, temática y periodo de la que es especialista. Asimismo, es miembro fundador y activo del Seminario Estudiantil de Historia Militar y Naval, cuyas sesiones se llevan a cabo en Palacio Nacional el último viernes de cada mes.

Referencias

  1. Abdul, N. A., et al., “Younger Dryas sea level and meltwater pulse 1B recorded in Barbados reef crest coral Acropora palmata” en Paleoceanography and Paleoclimatology, 2016, en http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/2015PA002847/full
  2. Firestone, R. B., “The Case for the Younger Dryas Extraterrestrial Impact Event: Mammoth, Megafauna and Clovis Extinction” en Journal of Cosmology, 2009.
  3. Firestone, R. B., et al., “Evidence for an extraterrestrial impact 12,900 years ago that contributed to the megafaunal extinctions and the Younger Dryas cooling”, en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 2010, en http://www.pnas.org/content/104/41/16016
  4. Gwynn Griffiths, J., Atlantis And Egypt With Other Selected Essays. Cardiff, University of Wales Press, 1991.
  5. Isabel Israde-Alcántara, et al., “Evidence from central Mexico supporting the Younger Dryas extraterrestrial impact hypothesis” en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 2012, en http://www.pnas.org/content/109/13/E738
  6. Kennett, D. J., et al., “Wildfire an abrupt ecosystem disruption on California’s Northern Channel Islands at the Allerod-Younger Dryas Boundary” en Quaternary Sciences Review, 2008.
  7. Kennett, Douglas J., et al., “Shock-synthesized hexagonal diamons in Younger Dryas Boundary sediments” en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 2009, en http://www.pnas.org/content/106/31/12623
  8. Kinzie, Charles R., “Nanodiamond-Rich Layer across Three Continents Consistent with Major Cosmic Impact at 12,800 Cal BP” en The Journal of Geology, Chincago, 2014.
  9. Kurbatov, A. V., et al., “Discovery of a nanodiamond-rich layer in the Greenland ice sheet”en Journal of Glaciology, 2010.
  10. Lichtheim, Miriam, Ancient Egyptian Literature. Vol. I. University of California Press, 1975.
  11. Napier, W. M.,“Paleolithic extinctions and the Taurid Complex”, en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, Oxford, 2010.
  12. Platón, Diálogos. T. IV. Madrid, Gredos, 1992.
  13. Reymond, E. A. E., The Mythical Origin of the Egyptian Temple. Manchester University Press, 1969.
  14. Scham, Sandra, “The World’s First Temple” en Archeology. A publication of the Archaeological Institute of America, 2008, en https://archive.archaeology.org/0811/abstracts/turkey.html
  15. Sweatman, Martin B. y Dimitrios Tsikritsis, “Decoding Gobekli Tepe with Archeoastronomy: What Does the Fox Say?” en Mediterranea Archeology and Archaeometry, 2017, en http://maajournal.com/Issues/2017/Vol17-1/Sweatman%20and%20Tsikritsis%2017%281%29.pdf

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