[In]Feliz Día del Niño


En El Salvador cada 1 de octubre se celebra el día del niño, con el objetivo de maximizar la importancia de la infancia en la vida de cada persona, y como una sonrisa de un niño puede ser lo mejor del mundo, se pretende compartir ese día un momento divertido y ameno con la niñez salvadoreña para recordarles a los adultos que son niños y deben de ser tratados de la mejor manera posible. Sin embargo, desde hace ya muchos años los infantes salvadoreños se encuentran en una situación muy complicada debido a la inseguridad que les ha robado a sus padres, hermanos, tíos, abuelos, o algún familiar cercano.

El Salvador posee una de las mayores deficiencias en los temas de seguridad y educación dentro del Triángulo Norte. Solamente en el mes de septiembre, del corriente año, 435 personas han sido asesinadas, todos hechos atribuidos a las pandillas. Un periódico de circulación nacional informó que dentro de la cifra antes mencionada, se encuentra un padre de familia de 68 años de edad con once hijos, y de ellos, cuatro no alcanzan los 11 años de edad. Este caso es muy emblemático ya que la extrema pobreza en que este padre vivía con su familia no les permitía poder tener una vivienda digna, sino que viven en una casa de lámina, lo que popularmente se le conoce como “champa”. Estos niños quedan en la orfandad y en la pobreza al igual que muchos otros en la misma situación.

En zonas de barrios pobres, las pandillas han crecido y se han fortalecido sembrando miedo en la población, estableciendo “fronteras” entre las zonas que cada pandilla domina. Es decir, una persona que habita en una zona dominada por la pandilla MS no puede llegar a una colonia o barrio que sea “territorio” del Barrio 18, pandilla que se disputa el control territorial con la MS.

Pero la niñez salvadoreña no solo debe protegerse de los grupos criminales, sino de los mismos cuerpos de seguridad como la Policía Nacional Civil (PNC). La revista Séptimo Sentido publicó el caso de Karen, una menor infractor que a la edad de 16 años cometió un robo en el departamento de Sonsonate alrededor de las dos de la mañana, cuando fue capturada por agentes de la PNC y subida al carro patrulla. Pero la patrulla no tomó rumbo a la delegación de la zona, sino que salió del casco urbano y se detuvo en una zona boscosa en la cual los cuatro policías que iban en la patrulla comenzaron a abusar de ella. Este abuso comenzó con manoseos hasta alcanzar el sexo oral. Los cuatro policías que cometieron este hecho, a la fecha de la publicación de la revista,- no habían sido removidos de su cargo. La  PNC,  durante enero 2013 a marzo 2017, acumula 96 denuncias por delitos sexuales, mientras que las Fuerzas Armadas 39. Karen es una de muchas que sufren este tipo de atrocidades, muchas personas pueden ver a Karen como una niña delincuente, y es cierto; pero es una niña que por razones que se desconocen ha caído en un mundo hostil que la ha empujado a robar, y el Estado debe buscar medios para rescatar a niños como Karen y sancionar a todos aquellos elementos que intoxican a las instituciones con sus acciones.

Ante la inseguridad que agobia al pueblo salvadoreño en general —no únicamente a la niñez, aunque sea está a la que más impacta— el presidente Salvador Sánchez Cerén decidió utilizar a la fuerza armada para tareas de seguridad, lo que implica no únicamente llevar efectivos militares a las calles, sino también tanques, vehículos blindados, camiones militares, entre otros, en un esfuerzo de “intimidación” fútil. Esta “brillante” medida ha sido duramente criticada por distintos sectores de la sociedad civil, incluida la Iglesia Católica. Esta última ha manifestado:

“(…) el sacar las tanquetas y los tanques de guerra para exhibirlos en los parques no lo entiendo, no alcanzo a comprender cuál es la intención (…) Debe estudiarse la mejor forma para combatir el crimen organizado, perseguirlo y combatirlo. Tiene que haber un plan a mediano y largo plazo pero efectivo, donde de verdad cambien las cosas, porque una de las causas fundamentales de la violencia es la exclusión social (…).” Arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas.

Gobiernos pasados han utilizado a las fuerzas armadas para tareas de seguridad pública, lo que llevó a la Sala de lo Constitucional y mediante su jurisprudencia de referencia 103-2012 en la cual determinó: “(…) En particular, el art. 159 ord. 2° Cn establece que la responsabilidad en este último campo [seguridad pública] corresponde a la Policía Nacional Civil, de modo que es a esta institución y no a la Fuerza Armada a la que la Constitución le encomienda dicha responsabilidad (…)”. Pero en el país, parece que nadie lee la jurisprudencia, o deciden simplemente ignorarla.  Lo cierto es que esta medida evidencia una clara ausencia de una política de seguridad pública que combata la criminalidad que asedia a la población salvadoreña.

El problema de la inseguridad en tan grande que el Ministro de Educación del actual gobierno de Sánchez Cerén ha sostenido que para agosto del corriente año se contabilizaba una deserción de 12 mil estudiantes, debido a las amenazas y acosos de las pandillas, quienes buscan ensanchar sus filas con jóvenes, quienes al rechazar unirse a estos grupos pueden encontrarse con su muerte o con la de algún familiar. La educación en la niñez salvadoreña se ve cada vez más disminuida, no sólo por la baja calidad de esta, sino que ahora deben soportar la deserción como producto del miedo que infunden las pandillas.

Definitivamente la niñez en El Salvador tiene un duro camino por mantener su inocencia y su felicidad. Es un sector que el Estado debe proteger con todos los recursos a su alcance, pero legislaciones como la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia, conocida como LEPINA, no puede con la realidad que golpea al país. Instituciones como el CONNA y el ISNA no dan abasto para todos los problemas que deberían solucionar. El Ministerio de Educación y el de Seguridad Pública parecen cada vez más perdidos en esta situación a la cual no logran darle una solución.

En definitiva, la inseguridad pública es un wicked problem, es decir, un problema con múltiples aristas que suelen confundirse entre causas y consecuencias; en otras palabras, al tratar de desenredar las posibles causas de la inseguridad, el funcionario público puede toparse con consecuencias de la misma, tomándolas como si fuesen causas; confusión que lo llevará a concebir la problemática de forma errada y plantear políticas públicas que no solucionaran el problema, sobre todo en el ámbito de la seguridad que es una situación multicausal.

El Salvador tiene décadas desangrándose, y pierde cada vez más lo más valioso que tiene: La niñez. No obstante ello, el 1 de octubre se celebra el día del niño, y para aquellos infantes que tuvieron la dicha de poder gozarlo al lado de sus padres, hermanos, tíos y familia en general, ya sea que comieran un pastel, cenaran fuera de casa o simplemente con la compañía de sus seres queridos, feliz día del niño.

 

 

Walter Flores Castro

Abogado autorizado por la Corte Suprema de Justicia de El Salvador, Colaborador Judicial de la Cámara Primera de lo Laboral, Diplomados en Derecho Constitucional &Estudiante de Maestría en Ciencia Política en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas de El Salvador.

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