Twin Peaks ¿Es el futuro o es el presente?


The ideas are flowing, and the feeling that you can get it to feel correct.

You know what that is. It´s a knowingness that grows. It’s really beautiful.

David Lynch.

El regreso siempre es complicado, más después de 25 años. Es complicado después de tantas dudas sobre si las herramientas que tenía David Lynch tras 10 años sin filmar serían suficientes para darle un digno final a su obra. Lo cierto es que, en el tiempo inactivo y en sus obras “recientes”, se ha vuelto más libre -no lineal, no racional- de lo que era en los ochenta y principios de los noventa. La trilogía psicogénica da cuenta de los horizontes que le gustan explorar.

Como lo hemos mencionado en las anteriores recapitulaciones, Twin Peaks, al igual que Lynch, ya no es la misma; ni sus habitantes, ni sus personajes. Twin Peaks, el pueblo que le da nombre a la serie y en el cual se desarrollan las primeras dos temporadas, ya no es el centro de la acción, sino la mera conexión para que la narración que relaciona a los dos mundos continúe.

Nos entregamos con plenitud a la nueva Twin Peaks. Nos entregamos a la contemplación de los visual y lo sonoro de la misma forma en que contemplamos y admiramos una pintura, una escultura o una pieza de música. Yacemos intrigados por el universo y los simbolismos que Mark Frost y Lynch diseñaron para que intentar relacionar una escena se vuelva un ejercicio fútil. “Conseguir” llevar la serie a un nivel de narrativa tradicional se vuelve una meta inalcanzable.

 

PARTE 17.

 

Hay un momento en el que, directamente, hay que hablar de otra serie y en el que todo se va más allá; un punto de quiebre para siempre. Nuestro Dale Cooper (Kyle Maclachlan) llega justo a tiempo a Twin Peaks. Del cuerpo de Mr. C, sale en una esfera diabólica negra y, en ella, habita BOB. Freddie Sykes (Jake Wardle) con su guante verde de fuerza indescriptible destruye la esfera y, con ella, a BOB -aparentemente-. Después de colocar el anillo, ver cómo parte de la tradición de Twin Peaks, ya sea protegiendo a su portador de daño o certificando su muerte el minuto 30 del episodio 17. Es “el quiebre de la llave” y “la caja en Mulholland Dr”. Es el comienzo de otra película.

Algo pasa cuando Cooper ve a Naido (Nae Yuuki). Desde este punto en adelante, Cooper comprende que hay algo más ella; pone sus manos sobre él y se convierte en Diane. En una toma de David Lynch, la cara de Cooper en freeze queda superpuesta sobre el plano original. Es el momento de su adiós. Ese momento, en verdad, abre y suspende el tiempo. Son 7 minutos con el rostro superpuesto, nadie se había atrevido a realizar.

El tiempo se para a las 2:53 pm. A esta hora, los dígitos suman diez, un número que Cooper describió en su mensaje a Cole al principio del episodio como “el número de terminación”. El rostro superpuesto de Cooper atrapado en otra dimensión nos recuerda que “vivimos en un sueño”. Después de esto, Cooper se despide de todos, prácticamente sabiendo que no va a volver. “Espero verlos a todos de nuevo”. Nuestro agente se mete en la puerta del sótano y, prácticamente, nos despedimos de Twin Peaks como lo conocíamos.

 

Entonces la habitación se oscurece. Cooper, Cole y Diane caminan por un espacio oscuro. Cooper abre la puerta y se despide de Diane con la frase típica en las obras de teatro: “See you at the curtain call”. Se encuentre con Mike y éste le recita el poema Fire Walk with Me. Suben las estrepitosas escaleras de la casa de Laura Palmer y Phillips Jeffries, interpretado por David Bowie y ahora convertido en una tetera gigante, finalmente se reúne con Cooper; el diálogo es el siguiente:

 

Phillip?
-Please, be specific
-The date: February 23, 1989

 

La fecha es un día antes de la muerte de Laura Palmer, y Jeffries le menciona que ahí va a encontrar a Judy. De ahí, el símbolo del anillo (la cueva del Búho) se convierte en un 8 que se inclina y se convierte en un infinito. Vale la pena señalar que la “Parte Ocho” de The Return es el episodio que vincula el primer uso de la bomba atómica con la creación de BOB y Laura y la primera visita terrestre de los Woodsmen u “hombres sombra”. Jeffries le dice a Cooper que puede entrar ya y Lynch retoma Fire Walk with Me, ahora en blanco y negro, como todos los flashbacks de la serie desde el momento en que Laura Palmer sale de su casa. Lynch vuelve a resignificar toda su obra. Éste es uno de los momentos meta más agresivos en cualquier encarnación del show.

 

Laura Palmer se despide de James y camina entre los arbustos, mientras que sus raptores esperan por ella. Laura ve a alguien que la intercepta, es Cooper. Laura Palmer (Sheryl Lee con ayuda de CGI) cuestiona: “¿quién eres? Te he visto en mis sueños. <Recuerda> ¿A dónde vamos?”, vuelve a preguntar. Cooper, sin titubear, responde: “a casa”. En ese momento, toma a Laura Palmer de la mano y cambia la historia por completo: Laura Palmer en la línea temporal original no muere. En las imágenes iniciales de la serie, no aparece Laura Palmer muerta. “El pasado dicta el futuro”, dice Cooper minutos antes en su despedida de Twin Peaks, y Cooper se está llevando a Laura en medio del bosque. Después del sonido del fonógrafo que escuchamos en el primer episodio, Laura desaparece. Esto parece afectar a Sarah Palmer (la madre de Laura) a quien sabemos, ahora, poseída por ¿Judy?, pues ataca la foto de Laura, para revertir lo que estaba haciendo Cooper, pero Laura desaparece de la mano de Cooper. El grito de Laura termina con el episodio, ese mismo grito que hemos escuchado en la Black Lodge después de que ésta le susurra el secreto al oído Copper.

 

PARTE 18.

 

Mr C se quema en la red room y una nueva tulpa al dicho de “Electricidad” de la voz desencarnada de Mike. La última referencia explícita a una fuerza elemental que se ve y escucha a lo largo del espectáculo en la Black Lodge crea a un nuevo Cooper, y lo primero que pregunta es en dónde está. Se infiere que es Dougie quien regresa a su casa con su familia. Las escenas que vimos en el primer episodio de la temporada ¿Éste es el futuro o es el pasado? que pregunta Mike. El secreto al oído por parte de Laura Palmer a Cooper, mismo al que Leland sentado le pide al punto de las lágrimas que encuentre a Laura. Ahora, estas escenas toman un significado distinto. Copper, quien está en la Black Lodge, sale a (otra) la realidad en un plano hermoso.

 

Diane lo espera afuera de la Black Lodge; de aquí en adelante, el episodio es más parecido a una road movie. Es momento de recordar las indicaciones del gigante en la primera escena de la nueva temporada, ya que toman relevancia total ahora. Cooper, a petición de Leland, va a buscar a Laura, adonde sea que ella esté.

 

 

430 es la cantidad de millas que deben recorrer Cooper y Diane para “pasar” a otra realidad.

 

Al cruzar a esta nueva realidad, Cooper y Diane dejan de ser Cooper y Diane. Ahora serán Richard y Linda. Una vez cruzado el límite, dejan de ser ellos. Diane se olvida de ser Diane, y no reconoce más a Cooper. La escena en la que hacen el amor es crucial.  El momento se torna como un espejo ligero del momento más oscuro de la vida de Diane: su violación años antes por Bad Cooper. La escena es incómoda; se ve con repudio, por el hecho de pensarla como recreación de ese horrible momento. Allí se hace el cambio. Diane deja de reconocer a Cooper y se convierte en Linda.

Por la mañana, ya todo es distinto. Diane se escabulle y deja una nota en la que se dirige a él como “Richard”. “Por favor, no trates de encontrarme. Ya no te reconozco. Todo lo que teníamos juntos se acabó”. Inexplicablemente, la nota está firmada como: Linda Cooper. Sale solo. El motel es otro. El auto es otro. Está en Odessa, Texas. Este cambio es fundamental. Casi comparable al cambio Fred Madison/Peter Dayton en Lost Highway. Los personajes ya no son los mismos.

Después de tomar la carretera, Cooper/Richard va a buscar a Laura en esta realidad, ahora llamada Carrie Page, para llevarla a Twin Peaks, a su hogar. Se estaciona en una cafetería llamada Judy. A la única mesera disponible -que nos recuerda a Anny- pregunta por otra mesera, la cual existe, pero no está en el restaurante. Después de un altercado con algunos vaqueros, Cooper se dirige a la dirección que la mesera le proporcionó; sin embargo, al llegar y ver a “Laura Palmer”, ésta no se reconoce con ese nombre sino con el de Carrie Paige. Cooper sabe que debe de llevarla a su casa, como prometió cuando la tomó de la mano en el episodio 17. Nada importa más que eso, ni el cadáver putrefacto en la casa de Carrie, ni que ella se sienta perseguida, sólo llevarla a casa.

El camino en la oscuridad de la noche hace que la paranoia envuelva a Carrie Paige, quien cree que los siguen. Entran a Twin Peaks y Carrie, a pregunta expresa de Cooper/Richard, no reconoce nada.  Cuando llegan a la casa de los Palmer, no está Sarah ahí. La dueña de la casa no sabe nada de Sarah Palmer. El nombre de la mujer es Alice Tremond y ella dice que compró la casa a una señora Chalfont – dos nombres asociados con un espíritu de Lodge en Twin Peaks: Fire Walk With Me.

Y ahora, la escena más importante de toda la temporada: después de la respuesta negativa de Alice al pedirle bajar la escalinata a la casa y estar solos por unos instantes en medio de la calle Cooper/Richard, casi resignado, le pregunta a Laura/Carrie: “What year is this?” (¿Qué año es?). Lo que parece, en cierto modo, “despertar” a Carrie/Laura de este sueño o realidad. Carrie/Laura escucha un grito, es el grito exacto de su madre Sarah en el piloto, que la llama desde la cocina, para que se despierte el día de su muerte. La casa se queda sin luz. Corte a negro. Los créditos finales muestran al fondo a Laura Palmer susurrándole un secreto en el salón rojo a Cooper con Dark Space Low  de fondo una melodía melancólica y de desesperanza.

 

 

Twin Peaks pasó de ser una serie de investigación criminal a una que abordaba las oscuridades de la mente con toques sobrenaturales, para termina como una gran aventura cósmica. El final de la serie, si es que a eso podemos llamar final, ha sido impresionante, arriesgado, inesperado y, en extremo, inquietante. Desafía todo, no sólo las convenciones narrativas tradicionales, sino al espectador del siglo XXI. No conforme, nos dejó una pregunta que nos atormentará por siempre: What year is this?

Para teorizar y especular sobre lo que hemos visto, quedan afirmaciones como que el Cooper que pregunta qué año es no es el mismo Cooper que regresa en sí en el hospital. O si la historia es circular, ya que, en el último episodio, volvemos a las imágenes del inicio de la temporada. O si, bien, este último episodio está creado en un plano espacio-temporal distinto que simplemente tiene conexiones alegóricas con nuestra línea del tiempo original. O, por último, si en realidad el episodio 17 fue el final de la serie y éste el piloto de la cuarta temporada.

Lo que nos queda es una serie penetrante de recordatorios de que volver a casa es imposible y que, a manera del infinito que le abre la puerta a Cooper, nos recuerda que la muerte no es un fin, sino el paso para algo más. El recordatorio de que lo que se hizo no se puede deshacer o rehacer y que cualquier intento de reducir la experiencia de la serie a una lógica lineal seguro terminará en frustración.

La serie terminó en su punto más alto. Su viaje y trascendencia van más allá de volver de un letargo de 25 años. No sólo es un regreso al hogar, sino a la mejor versión de sí mismos. Se conecta con lo de “la mejor versión de ti mismo”. Esa versión es la de tu mejor momento, que rara vez es el final. Si esto es lo último que Lynch hizo, se ha retirado en su mejor versión. Sino, basta recordar que Lunch trajo de vuelta bocetos que dibujó y pintó de los años ochenta o la forma en que la abucheada en el festival de Cannes Fire Walk With Me ahora es pieza fundamental en la narrativa de Lynch.

Porque todo es tan singular, tan deliberadamente construido para provocar respuestas subjetivas y personales, que Twin Peaks será una serie con un final destinado a ser debatido por más que pasen los años. Un final que será analizado, que engendrará libros e incontables ensayos que se reducirán a intentar explicar lo que se ha vivido en este 2017. Ese grito de Laura Palmer es el centro y punto de toda la historia.

 

“If you want a happy ending, that depends, of course, on where you stop your story.”

– Orson Welles 

 

 

Highlights:

 

  • La visión de The Fireman le mostró muchas cosas a Andy; entre ellas, la casa de Carrie Page.

  • Judy es, entonces, nuestra entidad malvada, una extrema fuerza negativa; quizás el mayor mal que existe en el universo de Twin Peaks. ¿El experimento de la caja? ¿Es Judy la criatura demonio blanca sin rostro que maltrató a esa pareja en el laboratorio en de Nueva York en el episodio dos?

  • Y Sarah Palmer (la madre de Laura) ¿es nuestra chica poseída de 1956?

  • El poste con el número 6 que hace que Cooper se pare para ir a la casa de Laura/Carrie apareció en la serie original, en Fire Walk With Me. En esta temporada, aparece en distintos puntos espaciales, un poste que se mueve constantemente

 

  • El caballo blanco que pocas veces ha aparecido lo vuelve hacer en el final de la serie; al parecer, es un conector multidimensional.

  • El nombre de la mujer que abre la puerta de la casa de Laura Palmer en donde, en teoría, debería vivir su madre, Sarah Palmer, es Alice Tremond (tanto en la serie como en la vida real). Alice es, de hecho, la dueña de la casa en nuestra realidad y, cuando digo esto, me refiero a 2017, a este universo. Alice Tremond prestó la casa para las filmaciones de Twin Peaks y, además, actuó en la serie.

Fernando Teodoro Gabino

Egresado de la Licenciatura en Historia por parte de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán.

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