10 cosas que debes saber si quieres escribir un artículo para una revista que sólo se preocupa por los likes.


¡Este es el artículo que Cultura Colectiva y Playground no quieren leas! ¡El 7 te sorprenderá!

Escribir es una de las actividades más reconfortantes que existen. De acuerdo con algunos científicos sociales, la historia de la humanidad comienza a partir de que el ser humano puede plasmar sus ideas, miedos, preocupaciones, esperanzas y creencias en un soporte físico; antes de eso, todo no es más que vulgar Prehistoria. Por otra parte, ciertos estudios han demostrado que escribir tus experiencias traumáticas ayuda a reforzar hasta tus defensas. Sin embargo, lo realmente difícil no es escribir, sino publicar lo que se escribe. Como dijo alguna vez el poeta yugoslavo Ivo Andric: “Cualquiera puede escribir, pero no cualquiera puede publicar”. Como sea, ahí están las redes sociales para que escribas todos tus pensamientos tal y como salen de tu cabeza de un forma en que dejaría anonadado al más radical de los surrealistas. En ese sentido, la escritura en las redes también puede ser beneficiosa: Una investigación realizada por la Universidad Tunku Abdul Rahman de Kuala Lumpur demostró que escribir en Facebook tus problemas te ahorra años de terapia y ayuda a que dejen de importarte, evitando así que te afecten cuando estallen en tu cara.

En todo caso, si no quieres ventilar tus asuntos con indirectas a tu ex en una publicación que pueden leer todos tus contactos y, en cambio, te quieres convertir en ese redactor anónimo que todas las revistas estaban esperando, en Reflexiones Alternas hemos recopilado las 10 cosas que debes saber si quieres publicar en una revista que se mantiene a flote únicamente por la publicidad.

  1. Como puedes ver, el primer paso es escribir un título tan largo como el Ramadán, que obligue a las personas a seguir el enlace desde el perfil de la página en Facebook, para que se puedan enterar, de entrada, de qué va el artículo. De esa forma tu revista podrá cobrar por publicidad aunque tu artículo sea una mierda. Recuérdalo: lo importante no es el lector, sino los ingresos que te remuneren sus clics.

 

  1. No olvides incluir en el subtítulo frases sensacionalistas que, además de alargar aún más el encabezado, den la impresión de que es algo totalmente nuevo y original. También sirve decir que es información que alguien más no quiere que sepas. Si es una lista, toma un número al azar y afirma que es el más importante, sorprendente, impactante… Bueno, ¿ya quedó claro el punto, no?

 

  1. Ahora debes comenzar escribiendo obviedades que no reten el intelecto de tu lector (porque como ya viste en el punto 1, el lector no importa). Esto es para que vayas soltando la pluma (aunque estés escribiendo en tu computadora: construir imágenes que evoquen un lugar común también es importante). Enfrentarse a la hoja en blanco es un gran reto que puede causar frustración, así que para evitarlo, comienza escribiendo desde tu sitio de confort, aunque no salgas de ahí durante todo el proceso.

 

  1. Para que tu artículo supere el mínimo de palabras que te piden en la mesa de redacción, recuerda enumerar lo más que puedas: Objetos, lugares, emociones, sentimientos… y en general cualquier cosas que pueda ser enumeradas (hasta aquí, por ejemplo, he cumplido con el mínimo que me pide la redacción y apenas voy en el punto 4). Recuerda ser reiterativo porque consideras que tus lectores no asimilan lo que escribes, o bien, que como no has revisado lo que llevas escrito, no te has dado cuenta de que ya lo dijiste en otro punto. También es importante que tu artículo sea largo para que la revista pueda incluir más publicidad. Sólo recuerda no extenderte demasiado, pues el lector perderá interés en lo que está leyendo. Como decía Aristóteles: “El secreto está en encontrar el punto medio.”

 

 

  1. No olvides citar ―de la manera más vaga posible, por supuesto― artículos que aparenten ser científicos ―aunque carezcan de método―; autoridades en el tema ―aunque nunca hayan dicho lo que tú estás afirmando―; o bien investigaciones a las cuales no tuviste acceso, sino a través de una referencia que en otra revista anunciaron (hay que cuidar el ambiente: recicla todas las falacias que tengas al alcance).

 

  1. En ese mismo sentido, deberás incluir otra referencia a un artículo que “demuestre” (de nuevo: no importa que no sea científico o que su método sea cuestionable) que hacer tal o cual actividad ―que en cierto contexto sería nociva― tiene beneficios inimaginables. Así habrá más comentarios dado lo polémico del tema. Y entre más comentarios, mayor difusión. Si no encuentras una buena referencia (o ya de plano no quieres buscarla) puedes inventártela escribiendo el nombre de una Universidad que nadie conozca ―entre más lejos se encuentre de tu país, mejor―.

 

  1. A continuación deberás escribir cualquier cosa para completar la lista: recuerda que prometiste escribir los 10 grandes secretos de las mesas de redacción, así que no debes defraudar a tus lectores; así tengas que rellenar con paja. No importa si en el título dijiste que éste era el más sorprendente de los puntos, el chiste es que el lector haya llegado hasta aquí, aunque empiece a convencerse (si aún no lo está) de que le estás vendiendo puro humo.

 

  1. No te preocupes porque repitas demasiado una palabra, pues lo que importa es que la gente entienda tu punto, no que quede extasiada con tu estilo. De cualquier forma hay que cumplir con la cuota de artículos publicados, así que ¿para qué moverle?

 

  1. Y en ese mismo orden de ideas, recuerda no revisar lo que llevas escrito, ¿para qué? Así no te darás cuenta que en el punto 4 escribiste: “cualquier cosas”; cuando no prácticamente tus ideas se pasen por el Arco del Triunfo las reglas básicas de la gramática española. Si logras esto, estarás a nada de alcanzar la cima de la mesa de redacción.

 

  1. Por último, repite este método tantas veces sea necesario hasta que puedas escribir tres o cuatro notas al hilo, aunque ninguna de ellas diga algo importante. Recuérdalo muy bien y repítelo como el mantra que te llevará al éxito de los artículos sin sustancia: El lector no importa, sólo sus likes.

Ahora ya podrás escribir bullshits en cualquier revista de moda que se jacte de ser intelectual.

¿Nos faltó alguno? Compártelo en los comentarios (así le haces la chamba al redactor de a grapa y completas su cascajo).

*No olvides firmar tus notas con tus iniciales: así, a la hora de cobrar ―si es que cobras, porque nosotros no lo hacemos―, vean que fuiste tú quien redactó este artículo.

 

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José G. S. García

[@Xose_G_S_Garcia]. Aprendiz de escritor y prófugo de la academia de historia en la FES Acatlán-UNAM, ha sido y es profesor freelance.

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