Five Came Back: El cine más allá de las imágenes.


William Wyler, Frank Capra, George Stevens, John Ford y John Huston eran a mediados de los años treinta y principios de los años cuarenta, lo mejor de lo mejor en cuestión de dirección cinematográfica en Hollywood. Algunos de ellos ya habían ganado premios Oscar y sus películas regularmente eran éxitos de taquilla, pero no sería hasta el ataque de Pearl Harbor en 1941 que la vida de estos cinco directores cambiaría por completo.

Narrado por Meryl Streep y comentado por Steven Spielberg, Guillermo del Toro, Francis Ford Coppola, Paul Greengrass y Lawrence Kasdan, Five Came Back ―durante sus tres episodios de una hora aproximadamente― narra la manera en cómo esta elite de cineastas fueron seleccionados por el gobierno norteamericano, reclutados por el ejército y enviados a distintas zonas de guerra para filmar lo necesario y comenzar a crear cine documental. El objetivo, alentar a los jóvenes a enlistarse en las filas del ejército para así combatir durante la Segunda Guerra Mundial, fomentando el sentido de nacionalismo norteamericano.

El cine, desde sus inicios, creó en sus espectadores una impresión de familiaridad y de presencia casi directa; el Estado supo desde mucho antes el poder que el cine podía ejercer en sus espectadores. Un ejemplo: “Antes de la guerra de 1914, cuando Riabuchinski, el magnate ruso de los textiles, se vio filmado por primera vez mientras pronunciaba un discurso en un congreso de industriales, se encontró tan burdo y ridículo que de inmediato fue a ver al Zar Nicolas II para decirle que, de manera urgente,  había que prohibir que se filmara de esa manera a los dignatarios del régimen pues estaba en juego la seguridad del estado: por sí solo, el cine podía suscitar una revolución.” (Ferro, p 50).

Para este equipo de cinco cineastas liderados por Frank Capra, una vez en zona de guerra, sus primeros filmes tuvieron cierta aceptación por parte de todos, tanto de los espectadores como del Estado; sin embargo, cada uno de estos cineastas supo que lo que hacían era una “porquería” cuando vieron por primera vez El triunfo de la voluntad de Leni Riefenstahl. Un documental que tenía como objetivo no sólo mostrar la solidaridad y unión del partido nazi, sino que difundía en primer plano la imagen y las voces de los líderes con sus discursos en una sociedad pre-televisión, haciendo del discurso cinematográfico una herramienta poderosa para impresionar no sólo a audiencias extranjeras, sino para influenciar en la sociedad alemana.

El cine de propaganda es un cine que, como su nombre lo indica, tiene el objetivo de propagar, ya sea ideas, conceptos, etc., e influir de manera directa en quien vea ese material. Y para comenzar a contrarrestar lo que el cine europeo estaba haciendo, los cineastas norteamericanos comenzaron a re-pensar la forma de contar historias. Lo cierto es que la evolución de los regímenes totalitarios y la exaltación de sus líderes es inseparable al cine. El cine, más allá de la radio y la prensa escrita, creó toda una iconografía de Mussolini, de Hitler, y se convirtió en un actor determinante en la segunda guerra mundial.

Cuando el pintor Gustave Coubert decía “Yo también soy un gobierno”, lo que quería decir es que tenía su propia visión del mundo, era un ente autónomo, que tenía su idea del mundo y ésta no necesariamente estaba regida por el gobierno. Y eso fue lo que aquellos cinco cineastas hicieron con sus cámaras: retrataron la Segunda Guerra Mundial de una manera muy particular, a veces en contra de lo que el gobierno de Estados Unidos esperaba; pero, sin duda, fue una forma de abordar el cine que cambió no sólo la historia de manera sustancial ―el ejemplo más claro de lo anterior son las imágenes tomadas por George Stevens del holocausto en 1945, dando a conocer las primeras imágenes del campo de concentración de Dachau―, sino que cambió al cine mismo, el cual jamás volvió a ser igual, hablando en términos estéticos y de producción.

Lo interesante de esta serie es que no sólo está dedicada a narrar el cómo sucedieron las cosas, o sea en contar la historia, sino que hace uso de la historia para crear reflexiones más profundas sobre el mismo cine y el uso de la imagen en la sociedad. No contaré mucho salvo lo necesario para que usted querido lector pueda apreciar la serie con plenitud. Imaginen la manera en cómo se habrá sentido George Stevens, cuando en su primer día en la guerra sabe que llegó cinco días tarde a la zona de combate, a él se le pedía material documental sí o sí, tenía que filmar minutos de guerra a como diera lugar y las condiciones del momento le impedían hacerlo. ¿Cómo resolverlo? Tuvo que comenzar a recrear las escenas de la guerra. Otra, Willy Wylder, por ejemplo, tuvo que aprender a montar aviones para poder poner las cámaras en los sitios indicados y filmar con mayor precisión los acontecimientos de la guerra. Y así como esas anécdotas hay muchas más en el documental.

“Una imagen dice más que mil palabras”, nada más erróneo que eso. Si bien las imágenes pueden mostrar la “realidad” de la vida, es la manera en cómo se muestran esas imágenes las que crean los efectos y reacciones en las personas. Por ejemplo, Five Came Back toca el tema del estereotipo de guerra y cómo fueron reproducidos en el cine documental; desde el papel de los soldados de color ―The negro soldier, hasta cómo debería de percibir el público norteamericano al enemigo ―el caso de los japoneses caricaturizados― y cómo se tuvo que dar un tratamiento específico para cada uno de estos actores de guerra. Si bien en el último caso las imágenes que se usaron son de archivo, la imagen por sí sola no indica nada, es el montaje la que da el sentido completo de la obra.

Dar al mundo la visión de la guerra de verdad, fuera de la ficción, era el objetivo primordial. A Wyler le costó la pérdida de la audición; Stevens, nunca fue el mismo después de la experiencia del holocausto, al grado de que años después se sabe que tras mirar por unos minutos una cinta que él filmó de ese hecho, salió de la sala, guardó en cajas esas cintas y jamás volvió a verlas de nuevo.

La vuelta a Hollywood de estos geniales directores fue difícil; sin embargo, esa experiencia motivó para crear sus mejores filmes: siempre sórdidos y tristes, espesos y profundos.  It’s a wonderful Life de Capra se ha convertido en un clásico que se ve año con año en muchos hogares de Norteamérica; The Best Years of Our Lives, una historia que muestra la vida después de la guerra y la cual fue el punto clave para la promisoria carrera de Wyler. Así mismo Stevens, quien antes de la guerra era el mejor cineasta de comedias, no volvió a dirigir ninguna cinta de ese género, en cambio sus películas se tornaron en dramas poderosos.

Netflix ha puesto el dedo en la llaga, Five Came Back se ha convertido en la punta de la lanza que seguirá con la restauración, finalización y estreno de la inconclusa última cinta de Orson Welles, y con la producción y distribución de la nueva cinta de mafiosos de Martin Scorsese que contará con un elenco más que probado, tentando así los terrenos de un público al que tenía descuidado como lo es el sector del cinéfilo de cepa. Lo dicho, Netflix apuesta -y lo seguirá haciendo- en producciones originales.

La discusión suscitada en la edición 70 del Festival de Cannes que básicamente se resumía en: si el cine debe de verse en una sala de cine o en una pantalla de Alta Definición en la sala de nuestras casa, parece cada vez más una discusión sin sentido, como la estimada Fernanda Solórzano lo ha comentado, ¿Es acaso menos cinéfilo el que ve en su pc una película si esa es la única manera que tuvo de ver la película? ¿Y si ese cinéfilo tiene reflexiones más lúcidas que la del grueso que la vio en una pantalla de cine?

Basado en el libro Five Came Back: A Story of Hollywood and the Second World War del periodista Mark Harris. No hay manera de reprocharle algo a Netflix, en esta ocasión la realización del documental es impecable, desde escuchar las opiniones de estos cineastas contemporáneos, hasta el material de archivo. Five Came Back funciona en muchos niveles de lecturas, desde ser una atractiva clase de Historia Universal, una clase de Historia del Cine, una entrada para conocer a nuevos cineastas o conocer películas que uno quizá no sabía que existían y, por si fuera poco, lo mejor es que después de visualizar el documental podrá ver en Netflix los documentales de los que se habla en Five Came Back y entender mucho más la importancia y relevancia de este cine de guerra norteamericano.

 

Fernando Teodoro Gabino

Egresado de la Licenciatura en Historia por parte de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán. Únete a la conversación en Twitter: @AlfaVinyl

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