La violencia en el arte contemporáneo.


En todo periodo histórico ha existido la violencia. En el caso del arte, en épocas como el renacimiento, los cánones eran más delicados, por así decirlo; el arte renacentista tenía una perspectiva estética de perfección, resaltaba su ideal de belleza, lo agradable a la vista, lo bonito, lo bueno, lo armónico, lo clásico.

Materiales que antes se buscaba ocultar y que debían permanecer cubiertos para conseguir la belleza y perfección de la obra, ahora forman parte de lo sublime, de lo que atrae la atención del público, es ahora lo que le da esencia a la obra en el arte contemporáneo; en el renacimiento nunca se hubiera pensado que restos orgánicos se incorporarían al arte. Al contrario, quizá se pensaba que el arte cada vez tendría más objetos que aumentaran su belleza, que la realzaran hasta alcanzar la perfección.

El arte va cambiando según el contexto en que se manifiesta, y la violencia es un tema que será abordado en repetidas ocasiones en el arte moderno. En la actualidad pareciera que si algo no tiene violencia no es atractivo; en el terreno de la música, podemos ver el caso de los narco corridos y su aumento en ventas, cantantes, temas con letras cada vez más violentas que reflejan una vida de excesos, drogas, alcohol, sexo. El arte contemporáneo será una manera de expresar esa violencia que se vive en la actualidad, de hacer una denuncia de esta.

Mediante algunas características peculiares, como la integración de materiales nuevos a sus obras, el arte actual dejará de seguir un método exacto para su elaboración, no busca homogeneidad en su método, cambiando la perspectiva de sus espectadores. Modifica las experiencias estéticas y cambia los cánones que se habían heredado del arte clásico; “lo que importa no es sólo que el arte del siglo XX haya incorporado a su ámbito específico cualquier objeto o cualquier materia, sino que, quizá por tal proceder, cualquier objeto o cualquier materia pueden estar en el origen de una experiencia estética” (Bozal, 2005: 14).

La experiencia estética está directamente relacionada con los sentimientos, buscamos aquello que nos transmita placer al contemplarlo, con lo que nos identifiquemos, que nos atraiga. El problema es que no se puede hacer un concepto generalizado sobre qué es belleza o fealdad, pues eso reside en los ojos de quien contempla, del receptor.

Considero que una obra de arte no se interpreta de una sola manera, una cosa es lo que el autor quiera transmitirnos, lo que él quiere plasmar en su obra y comunicar, y otra lo que cada persona interprete de la obra desde sus sentidos. No se puede generalizar, imponer un sentimiento o decir qué es lo que debes ver y sentir ante una obra, pues se comprende individualmente.

En cada contemplación la experiencia será diferente, pues cada día tenemos nuevos contactos con el entorno, lo que modifica nuestra perspectiva personal; “la intensidad de la experiencia estética no corresponde a la ‘calidad’ del objeto, ni da cuenta de su calidad, las experiencias estéticas son muy diferentes, no ya por el contenido o naturaleza del objeto, sino por la misma condición de la experiencia” (Bozal.18). Cada objeto en relación produce sensaciones diferentes, no es la misma experiencia con un libro, con un paisaje natural, con una escultura, un óleo, una pieza musical, una instalación artística, una pieza de arte conceptual, etc. Cada objeto es diferente, por lo tanto también lo será la experiencia. Como Bozal menciona:

Durante varios días podremos ir a contemplar la salida o la puesta del sol, dudo que nuestra atención sea en todos la misma, dudo también de que sea la misma la emoción que nos embarga; […] la experiencia estética se produce en el curso del tiempo, sufre altibajos, no siempre es igual, no posee el mismo nivel o intensidad en todas las ocasiones, acontece en tiempos y con objetos diversos (Bozal, 2005: 19).

Me parece que cada que termina el contacto con un objeto termina la experiencia física, en donde se contempla o interactúa directamente con el objeto, pero tal experiencia permanece en la memoria, algo así como el recuerdo, que modificará las futuras experiencias.

Por ello, una obra de arte contemporáneo no puede ser apreciada con una visión clásica, así como el arte ha cambiado, también tiene que hacerlo la perspectiva con la que se aprecia la obra; “suele decirse que la experiencia estética enriquece al sujeto que con ella se complace y es muy posible que, al menos en principio, rechacemos la posibilidad de que objetos zafios o chabacanos puedan estar en el origen de tal «enriquecimiento»  (Bozal, 2005: 17).

Para poder ejemplificar todo lo anteriormente mencionado, me valdré de la propuesta artística de Teresa Margolles, fotógrafa, videógrafa y artista conceptual mexicana, reconocida a nivel mundial y al mismo tiempo criticada por sus técnicas. Su principal labor artística recae en escenas de crimen, sitios llenos de violencia, la morgue, sitios donde se refleja la descomposición social y la crisis de la sociedad mexicana. La propuesta de Margolles me parece un buen ejemplo del cambio en el arte, en cuanto a técnica, materiales, discurso, contexto y experiencia estética. La obra de Margolles comenzó a transformarse ―alrededor del año 2006― con el aumento en las cifras de asesinatos, feminicidios, la guerra contra el narco, los graves casos de injusticia social, la falta de consciencia social y toda la ola de violencia que no ha dejado de vivirse en México.

De aquí surge una crítica: ¿Esto es arte? ¿En esto se transformó el arte?

Un bloque de cemento hecho a partir de la demolición de casas abandonadas a causa de la violencia en Ciudad Juárez, la falta de empleo, la búsqueda del sueño americano, la promesa incumplida de un futuro lleno de expectativas por la llegada de maquiladoras, que representa el abandono de 115 mil casas por estas mismas situaciones, ¿es arte?

La promesa. Museo Universitario de Arte Contemporáneo de México (MUAC) Del 6 de octubre de 2012 al 6 de enero de 2013. Esta instalación fue el resultado de una larga investigación que realizó Margolles en Ciudad Juárez.

La promesa. Museo Universitario de Arte Contemporáneo de México (MUAC) Del 6 de octubre de 2012 al 6 de enero de 2013. Esta instalación fue el resultado de una larga investigación que realizó Margolles en Ciudad Juárez.

Una pared llena de portadas de periódico donde todas siguen el mismo patrón: en una mitad se muestra la violencia en el país, mientras que en la otra mitad aparece una mujer semidesnuda, representada como un símbolo sexual. ¿Es arte?

Una instalación de muros con impactos de bala, extraídos directamente de la escena del crimen, que muestra el aumento en asesinatos a causa de la droga y narcotráfico. ¿Es arte?

21, Madrid, 2007. Veintiún artículos de joyería realizadas en oro de 18 quilates, en vez de diamantes, portan un pedazo de cristal que fue extraído de un cuerpo asesinado en un ajuste de cuentas entre narcotraficantes mexicanos en Culiacán, Sinaloa. Estos diseños fueron creados por un joyero que trabaja para narcotraficantes mexicanos.

21, Madrid, 2007. Veintiún artículos de joyería realizadas en oro de 18 quilates, en vez de diamantes, portan un pedazo de cristal que fue extraído de un cuerpo asesinado en un ajuste de cuentas entre narcotraficantes mexicanos en Culiacán, Sinaloa. Estos diseños fueron creados por un joyero que trabaja para narcotraficantes mexicanos.

En el aire, 2003. Burbujas de jabón son lanzadas al aire por máquinas, el agua con que se producen las burbujas viene de la morgue. En esta obra quiere expresar la diferencia entre la burbuja antes y después de saber el origen del agua, es decir, la diferencia entre el cuerpo vivo y muerto, siendo estas burbujas un recordatorio de las vidas destruidas por la violencia.

En el aire, 2003. Burbujas de jabón son lanzadas al aire por máquinas, el agua con que se producen las burbujas viene de la morgue. En esta obra quiere expresar la diferencia entre la burbuja antes y después de saber el origen del agua, es decir, la diferencia entre el cuerpo vivo y muerto, siendo estas burbujas un recordatorio de las vidas destruidas por la violencia.

Las críticas a esta artista son fuertes por lo impactante de sus instalaciones. Ante estas constantes críticas sobre los temas violentos de su obra, Margolles responde con una obra titulada ¿De qué otra cosa podríamos hablar?, en la Bienal de Venecia, como representante de México, haciendo alusión a no ignorar el tema de la violencia, pues es realmente lo que está pasando, no podemos reducir este tema y disfrazarlo. Teresa pone en evidencia ante medios internacionales la barbarie que se vive en México.

¿De qué otra cosa podemos hablar? Bienal de Venecia, 2009. Margolles recolectó parte de la sangre que quedó como residuo y evidencia de una muerte violenta a manos del narcotráfico, en las calles de Culiacán, Sinaloa y Ciudad Juárez. Estas telas, una vez retiradas de la exposición, fueron colocadas en la fachada del pabellón de Venecia de los E.U. como denuncia de que este país es el principal consumidor de droga mexicana en el mundo.

En su trabajo, Margolles analiza la muerte y la violencia desde un punto de vista artístico, recolecta imágenes, material orgánico, objetos de interacción humana, con los que quiere mostrar las marcas que deja la violencia, los efectos que causa en su entorno y los rastros de que ahí hubo vida.

Teresa utiliza el arte para hacer un llamado a concientizar, para generar reflexión, muestra la realidad de lo que pasa en México, buscando dejar de ver estas problemáticas como meras cifras, dejar de ver a un ser vivo como mero objeto, dejar de ser inhumanos. Ella encontró en el arte la manera de que estas injusticias sean escuchadas, de ver cómo la violencia afecta y destruye las relaciones sociales.

Ante una sociedad indiferente, el arte es la mejor manera de hacerles ver la realidad, así como a principios del siglo XX, después de la Revolución, a través del muralismo mexicano se mostraba un deseo de transformación, de regeneración, de revolución social, educativa, económica, política, artística. Los muralistas destacaban las necesidades de las masas, la cultura, reflejaban en sus obras la historia de México y ante una población donde el 90% era analfabeta, encontraron en el arte una manera de educar a la gente.

El artista, mediante la práctica artística, expresa la realidad a partir de sus sentimientos, intuiciones, imaginación, con la finalidad de comunicar, pretendiendo mostrar el mundo real con su obra. La vida personal del artista, así como su entorno, influyen en su arte, de manera que el arte no puede desligarse del contexto histórico, económico o social; por lo tanto, el arte parte de una realidad histórica. Trasladando el arte a la realidad mexicana, se supera lo individual, amplia los horizontes, trasciende los límites históricos, geográficos y evidencia el  contexto histórico en que se encuentra.

El Abstraccionismo, la música atonal, la literatura de vanguardia y el arte conceptual son algunos testimonios de la forma radical como han variado los parámetros artísticos a lo largo del siglo XX, con la aparición del Cubismo, del Expresionismo y el arte abstracto, algunos criterios estéticos como lo feo, lo grotesco, lo inacabado, lo inarmónico, lo desmesurado, lo enigmático, se han convertido en elementos consustanciales al arte de esta centuria (Ceballos, 28).

No es fortuito que el arte contemporáneo se haya transformando y con él una experiencia estética que ya no apela a una visión universal, cambiando los cánones de perfección del arte clásico, o lo sagrado del arte medieval. Parece que ante el contexto actual, el arte ya no puede estar sólo en función del goce de los sentidos, del placer estético, pues a través del arte contemporáneo y sus diversas manifestaciones, sean fotografía, video, performance, instalación, etc., se pueden hacer denuncias sociales, económicas, políticas, de impunidad, injusticia, consumismo, desigualdad, violencia. Este tipo de arte realiza una crítica y un llamado a la concientización, a la acción, ante una sociedad actual que pareciera estar inmovilizada, deshumanizada e indiferente ante la barbarie.

 

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Elisa Fernanda Soledad Quintana

Nació en la CDMX. Estudiante del último año en Filosofía e Historia de las Ideas en la UACM. Interesada en temas de estética, arte, filosofía política, género, filosofía de la historia, bioética.

Referencias

  1. Bozal, Valeriano. Imágenes De La Violencia En Al Arte Contemporáneo. Madrid. La balsa de la medusa. 2005.
  2. Ceballos Garibay, Héctor. El Saber Artístico. Ediciones Coyoacán. México.

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