Aut Caesar aut nihil. Reseña de Caesar de Daniela Rey Serrata


Mi incertidumbre /mis ganas de asaltar un banco
Esto es el romance
La representación sosiega del que se mira incierto
La brisa / La peste / Deseamos, tú y yo, aunque lo ignores, que jamás vuelvas

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De acuerdo con la tríada lacaniana de lo Real, lo Simbólico y lo Imaginario; según la cual el primero es lo inasible, lo segundo es la representación que hacemos de aquél con el fin de comprenderlo y el tercero es la imagen subjetiva que nos formamos del primero a partir de lo segundo; la poesía habita en la frontera de lo Simbólico-Imaginario, pues recurre a metáforas, que no son otra cosa que representaciones de lo Real con imágenes alusivas a éste. Esta relación también se puede hacer evidente en el cuadro La trahison des images, de René Magritte; en la cual lo Real sería el propio cuadro; lo Simbólico lo que representan los trazos que forman la pipa y lo Imaginario la imagen que vemos y creemos que es una pipa. La frase que al calce nos anuncia (o bien si queremos, nos recuerda) que aquello que vemos no es una pipa nos devuelve al reino de lo Real, despojando a su vez al cuadro de su carácter imaginario. Tal vez esa sea una de las razones por las que Platón destierra a los poetas de su República cuando dice que a Homero habrá que coronarlo con laureles y mandarlo a su casa: el poeta construye metáforas, representaciones otras de la realidad que carecen de objetividad y en ocasiones, incluso de la más mínima lógica. Por eso la única forma de que los ciudadanos no se tomen en serio lo que dice el bardo, es haciendo evidente su carencia de verdad, coronarlo y exiliarlo de la vida pública. Pero es ahí donde radica su carácter disidente, pues aún metafóricamente, el vate puede enunciar una verdad que difiere de la verdad hegemónica. Ahora bien, ¿Qué ocurre cuando Dios (como representante de La Verdad) ha muerto y la incertidumbre es el síntoma de nuestros tiempos? Nos vemos inmersos en la aparente disyuntiva que le da título a esta reseña y que refiere la autora en uno de sus poemas: “Aut Caesar aut nihil” (“o César o nada”). Entre el padre autoritario y el padre ausente, Daniela Rey Serrata opta por el primero. A lo largo de este poemario, Rey Serrata imaginará a su ser amado como a un amo al que debe obedecer, convirtiéndolo en un objeto de deseo al que transfiere todo el poder del que ella cree carecer, sometiéndose así a la voluntad del Caesar. De ahí las constantes alusiones a la guerra y a las huestes del emperador, así como la evocación de éste como un hermano o un padre. Sin embargo, César no está, César se fue, y entendemos al fin que la aparente sumisión a la que se expone la poeta no es otra cosa más que la solución kafkiana a la ausencia del Caesar. De la misma forma en que el hijo predilecto de Praga no entrega su famosa carta a su supuesto destinatario, porque el verdadero destinatario es el propio Kafka; el Caesar de Rey Serrata, como la frase del cuadro antes referido, pretende hacer evidente la sumisión al Caesar con el fin de liberarse.

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José G. S. García

[@Xose_G_S_Garcia]. Aprendiz de escritor y prófugo de la academia de historia en la FES Acatlán-UNAM, ha sido y es profesor freelance.

Referencias

  1. Rey Serrata, Daniela; Caesar, México, Literal, 2017.

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