¿Cómo vender una contradicción lógica? Colombia y la paz.


Lo que sucedió el 2 de octubre del presente año (2016) quedará para siempre como una dolorosa marca para la historia de Colombia. Ese día la esperanza de millones de ciudadanos, de millones de víctimas, de ver un país en paz, quedó en suspensión, pues lo imposible se hizo posible. La más flagrante contradicción se volvió realidad, ya que aquellos que promulgaban el NO como la salida para la paz ganaron. Así es, parecería un poco extraño afirmar que para llegar a la paz se debía marcar con una X la casilla del NO, la casilla que, en pocas palabras, rechazaba los acuerdos de paz a los que se había llegado entre la guerrilla de las FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército Popular) y el gobierno de la república. El simple sentido común nos diría que para llegar a la paz habría que marcar SI a la paz y que marcar NO implicaría el rechazo a dichos acuerdos. Sin embargo, los promotores del NO lograron vender la idea de que votar por el NO era votar por la paz.

Esto, sin duda, representa un gran enigma para los lógicos y profesores de filosofía, pues lograron vender como válida una contradicción lógica. ¿Cómo fue posible? Mi hipótesis es que esto se dio por el bajo nivel educativo del país. Este bajo nivel educativo, además, se expresa de muchas maneras en la vida cotidiana; aquí me referiré a sólo tres, que a mi parecer, fueron las que configuraron la victoria del NO en las elecciones pasadas. Aclaro que hay muchos más elementos y relaciones sumamente complejas tras la victoria del NO, pero por cuestión de espacio, sólo trataré estas tres sin absolutizarlas en sentido alguno. Estos son: a) Fanatismo religioso, b) Lectura crítica y argumentación y c) Abstencionismo.

 

a) Fanatismo religioso: Tal vez fue este elemento el que desequilibró la balanza en las votaciones del 2 de octubre. El universo de votantes cristianos en Colombia es de 10 millones de personas. Aproximadamente fueron 3 millones las que votaron por el NO,1 es decir, casi el 50% de la totalidad de los que votaron por el NO. ¿Cuáles fueron sus motivos? Son varios, el principal es que, según argumentaban los pastores y políticos de momento, con el SI se iba a imponer “la ideología de género”. Otro argumento, aún más descabellados que el anterior, era que el pacto con las FARC-EP involucraba la aceptación, por debajo de la mesa, de un “marxismo-leninismo-ateo” que atentaba contra “la moral y las buenas costumbres del colombiano”. Incluso se llegaron a compartir videos en las redes sociales donde un movimiento católico extremo estaba dispuesto a “dejar las biblias y tomar las armas” si ganaba el SI en el plebiscito.2 Incluso se afirmaba que de ganar el SI “el país quedaría gobernado por Satanás.”3

¿Por qué tomó tanta fuerza el argumento de la ideología de género? Hubo un hecho en específico que marcó el rumbo del éxito de este argumento. El primero es que un mes antes de las votaciones se formó una polémica nacional por unas cartillas que, en palabras de los cristianos y evangélicos, promovía la homosexualidad, pues en ella se afirmaba que el género es una construcción cultural y que, más allá de mujeres y hombres, pueden existir más configuraciones de género. Esto resultó escandaloso no sólo para las comunidades cristianas y evangélicas, también caló en las familias tradicionales y conservadoras del país, que son casi todas. Finalmente, el escándalo desembocó en marchas en todo el país arengando el retiro de la cartilla y la defensa de “los valores y principios de la moral”. Este acontecimiento coyuntural fue aprovechado por los políticos más conservadores y los opositores al gobierno de turno, ya que se dieron cuenta del potencial que tenía mover a la gente a partir de la bautizada “ideología de género”.

Fue gracias a la ignorancia que una expresión tan nebulosa y poco clara como “ideología de género” tomó fuerza y fue factor decisivo en el plebiscito. Esto nos lleva directamente al segundo punto a tratar.

b) Lectura crítica y argumentación. Seré sincero, no terminé de leer las 297 páginas del acuerdo final entre las FARC-EP y el gobierno. Ahora, y de antemano pido disculpas si suena arrogante, si yo, que estudié una carrera de humanidades y me han preparado para leer a lo largo de 6 años, no los terminé de leer, ¿qué me hace pensar que un campesino, o alguien que no terminó sus estudios básicos, o alguien que no estudió una carrera relacionada con la lectura, tenían que haberlo leído todo? Eso fue un punto débil y una mala estrategia por parte del gobierno, pues además de que el acuerdo estaba escrito en un lenguaje jurídico y muy técnico, no hubo una difusión apropiada, ni una pedagogía de los acuerdos.

Más allá de que no hubo pedagogía ni de que nadie leyó los acuerdos, la mayoría de los que votaron por el NO se vieron movidos por los aforismos de los políticos opositores: “Se le va entregar el país al castro-chavismo”, “se impondrá la ideología de género y se eliminará a la familia como núcleo esencial de la sociedad”, “Timochenko (representante de las FARC-EP) será el próximo presidente”. Nada de esto estaba consignado en el acuerdo. Que se haya decidido entregarle poco menos del 15% de curules del senado a los guerrilleros era apenas obvio y no una acción de entregarle el país a los guerrilleros. ¡Señoras y señores, con 15% de representación en el senado no se puede cambiar una constitución entera! Que se haya acordado reparar y dar prioridad a las mujeres y homosexuales, que no sólo sufrieron la violencia que sufrieron los hombres, sino que fueron víctimas de violencia sexual, no se traduce en la imposición de una “ideología de género” (sea esto lo que sea, pues no es muy claro a qué se refieren con esta expresión) y el cambio de la familia. La falta de lectura y la falta de argumentación de la que carecemos la gran mayoría de los colombianos generaron la aprobación del NO por parte de la ciudadanía. Una lectura adecuada y una pedagogía de los acuerdos, de seguro, hubiera cambiado el panorama.

c) Abstención: Para que una democracia funcione debe haber un sistema fuerte de educación que lo respalde; sólo este sistema puede crear en la gente, tanto la consciencia de la importancia del voto, como la empatía hacia el otro y los problemas que el otro sufre y la política como solución a esos problemas a partir de la legitimación de ciertas acciones. La falta de educación en un país, me atrevo a decir, es proporcional al abstencionismo en los ejercicios democráticos. En Colombia hubo una abstención de más del 60%, lo que demuestra no sólo el desconocimiento del panorama nacional y la importancia de dicha decisión. También refleja la falta de empatía y solidaridad hacia el otro, hacia las víctimas del conflicto. Fue un espaldarazo al dolor del otro.

Conclusiones: Con lo dicho hasta el momento puedo decir que es la falta de educación la que generó la victoria del NO en las urnas, la que configuró que una contradicción lógica (asumir que si votaba NO a los acuerdos de paz, estaba afirmando la paz) se impusiera. Ahora, frente a este panorama de incertidumbre ¿qué podemos hacer? ¿Qué nos queda? Creo que debemos ser más optimistas que nunca, pues si sabemos la causa del problema, podemos diseñar ya una hoja de ruta que permita una solución para que estos casos no se vuelvan a repetir. Así es, necesitamos educación, necesitamos que las personas no coman entero ni se dejen guiar por un “tutor”, hablando en términos kantianos, sino que sean autónomas.

Necesitamos que las personas lean e identifiquen los buenos y los malos argumentos, para que cualquier cosa que diga un político de turno no pase por verdadera y se vuelva una razón para votar de manera errónea. Necesitamos educación que fortalezca la empatía y la solidaridad hacia el otro. Necesitamos educación sentimental. La educación que necesitamos entonces tiene que ser integral, tiene que ser crítica y tiene que ser emocional. Es la tarea que nos queda y valiosa lección que debemos aprender. Así que “filósofos, pedagogos, literatos e historiadores de Colombia, uníos por la nueva educación”.

Johan Sebastián Mayorga

Johan Sebastián Mayorga (Bogotá, Colombia, 1992). Filósofo de la Universidad Autónoma de Colombia. Actualmente realiza sus estudios de maestría en filosofía de las ciencias cognitivas en la Universidad Nacional Autónoma de México y sus áreas de investigación son la filosofía de la mente, la filosofía de la percepción, la fenomenología y la filosofía política latinoamericana.

Referencias

  1. Datos tomados de http://www.semana.com/nacion/articulo/plebiscito-por-la-paz-el-voto-de-los-evangelicos-es-decisivo-para-la-campana/494042
  2. https://www.youtube.com/watch?v=EG37BgzglME
  3. https://www.youtube.com/watch?v=amyfHc911mo

Comentarios