“El infierno en la tierra”. El zombi en la cultura popular.


“La muerte es misericordiosa, ya que de ella no hay retorno; pero para aquel que regresa de las cámaras más profundas de la noche, extraviado y consciente, no vuelve a haber paz”

H. P. Lovecraft

Las festividades del Día de Todos los Santos y De los Fieles Difuntos ‒conocidos comúnmente como Día de Muertos‒ se celebran respectivamente el 1 y 2 de noviembre; sin embargo, se ha extendido la celebración desde el 31 de octubre donde es posible atestiguar ritos coloridos y festivales artísticos, en donde se sugiere un enfrentamiento macabro e irreverente con la mortalidad.

Mientras existen largas polémicas y apasionados debates filosóficos e históricos sobre el carácter nacional del Día de Muertos (que incluyen desde personajes como Samuel Ramos, Octavio Paz y Roger Bartra, hasta Sergei Eisenstein) donde se habla de una actitud específicamente “mexicana” hacia la muerte, se sugiere que a partir de los años noventa fue posible observar una mezcla indiscriminada entre los elementos más comunes del Día de Muertos con simbolismos del Halloween (disfraces infantiles prefabricados, máscaras de plástico de políticos tanto mexicanos como estadounidenses, figuras satánicas, payasos, simios y una plétora de bestias singulares).

El Halloween que sucede en la víspera de Todos los Santos se ha asemejado durante siglos al Día de Muertos. Jack Santino, John Rhys y James Frazer lo remontan al festival celta (irlandés, escocés y galés) de Samain, el año nuevo celta, que se celebraba el 1 de noviembre. Esta festividad precristiana, según Santino, “fue asimismo un día de los muertos, un tiempo en que se creía que a las almas de aquellas que habían muerto durante el año se les permitía acceder a la tierra de los vivos. Era un tiempo en que se creía que los espíritus deambulaban”.

“¿Quién conoce el fin? Lo que ha emergido puede hundirse y lo que se ha hundido puede emerger. Lo satánico aguarda soñando en el fondo del mar, y sobre las ondulantes ciudades humanadas navega el apocalipsis”

H. P. Lovecraft

Considerando que estos dos festejos provienen de una fuente común con muchos rasgos similares, donde las barreras entre el hombre y lo sobrenatural se diluyen y se cree que las almas se encuentran deambulando, aprovecho para hablar del zombi. ¿Por qué? En las últimas décadas la figura del zombi ha prevalecido en el gusto popular a través de la producción de literaria, largometrajes y cortometrajes, series, novelas gráficas, y videojuegos ‒tanto para consolas como para dispositivos móviles‒. Que este artículo sirva para explicar a grandes rasgos el fenómeno zombi.

“Inventamos horrores para ayudarnos a enfrentar los reales”

Stephen King

El zombi tuvo su origen en el folklore haitiano que describe a un cadáver reanimado por vudú, utilizado para fines de mano de obra esclava; pero a partir de la trilogía Living Dead, de George A. Romero, la imagen del zombi tuvo características generales: una persona reanimada, por ende, lenta, carente de consciencia y libre de voluntad, incapaz de reconocer a amigos y miembros de la familia, así como del cuidado de sus necesidades humanas básicas, que se alimenta de carne viva, en especial, humana.

En el imaginario colectivo la imagen del zombi se ha transformado a lo largo de los años, sin embargo, cada “nuevo” personaje zombi muy a menudo conserva uno o más aspectos que se manifestaron en el pasado. (Es muy común ver referencias de las películas de Romero en novelas gráficas, largometrajes y series de televisión).

“Maldito sea el día en que recibí la vida. Maldito sea mi creador”

Frankenstein o el Moderno Prometeo, Mary W. Shelley

Las primeras apariciones cinematográficas del zombi fueron en la década de 1930, no obstante, la figura del zombi que creó Romero a finales de la década de 1960 marcó el paradigma de convertir a los zombis en practicantes del canibalismo, incluso cuando un zombi está en piezas sin poseer el estómago, sólo una cabeza intacta, actúa sobre él el impulso de alimentarse de los vivos.

El zombi ha mutado ‒pasó de ser un ente lento a uno rápido‒ y lo que representa sigue sirviendo como metáfora de una sociedad carente de vida que se devora a sí misma ‒sociedades consumistas, intervenciones militares, etc. ‒, convirtiéndose con el paso de los años en un ícono de la cultura pop.

“Los monstruos son reales […]. Viven dentro de nosotros y a veces ellos ganan”

Stephen King

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Un reciente resurgimiento del fenómeno zombi permite analizar el gran número de explicaciones ‒algunas vagas y confusas‒ de las condiciones que le dan origen, desde radiación espacial, proyectos gubernamentales que fracasaron, accidentes en plantas químicas o nucleares, arma biológica, mordeduras de mono, micótico, parasitario, enzimas, esporas, rabia, vómitos de sangre infectada ‒muy parecido al ébola‒ una extraña gripe, meningitis, virus creados como el “quimio-virus”, el “Virus T”, el “Filovirus necrosis” o  el “Virus Solanum”, hasta la posesión demoniaca, cambio climático, falta de alimento, tráfico de órganos y la tecnología.1 Todo ello ilustra el poder de permanencia del zombi en la cultura popular, debido a la capacidad de mantenerse al día con las problemáticas de la sociedad y del mundo.

En la mayoría de las producciones del género, lo escalofriante no es la presencia de la infección, sino los efectos que tienen sobre la sociedad una vez que esta empieza a globalizarse. Una impresionante cantidad de sangre, sesos y vísceras derramadas, y las hordas de zombis que actúan simplemente como una entidad que busca integrar a los vivos a sus filas, son el escenario de un colapso social en que el pánico ante la primera señal de problemas se apodera de los personajes, los cuales no son capaces de dejar de lado las pequeñas diferencias y trabajar para sobrevivir. Disputas constantes, luchas por el poder y la incapacidad para crear un fuerte unido pone de manifiesto que los seres humanos son una especie en camino a la extinción.

¡Por amor de Dios… pronto… pronto… hágame dormir… o despiérteme… pronto… despiérteme! ¡Le digo que estoy muerto!

El caso del señor Valdemar, Edgar Allan Poe

La presencia de los zombis en los videojuegos sirvió para revitalizar al género, esto debido a la evolución en cuanto a su producción dirigida a un público adulto, con juegos de supervivencia, con un excelente manejo de efectos de sonido, un uso ilimitado de violencia en ambientes extremadamente claustrofóbicos, espacios mal iluminados y situaciones desafiantes que obligan a pensar rápido.

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Frente a una serie o una película en la que inútilmente se opina “No entres ahí, no vayas”, en un videojuego el jugador es el personaje principal tomando las decisiones sobre si arriesgarse a entrar a un pasillo repleto de zombis, o volver cuando se esté mejor preparado. El videojuego explota el tiempo de reacción en que el jugador tiene que ser capaz de pensar y responder rápidamente con el fin de atravesar una situación que amenaza la vida del personaje. ‒en algunos videojuegos se puede decidir si se quiere jugar como sobreviviente o como zombi, controlando así a uno‒.

“No hay vida en este cuerpo. Yo soy nada, sin vida, sin alma, odiado y temido, estoy muerto para todo el mundo. Escúchame, yo soy el monstruo al que los hombres vivos matarían”

Drácula, Bram Stoker.

La revitalización del género en los últimos años ha sido gracias a videojuegos como Resident Evil, películas como 28 Days Later y Dawn of the Dead de Zack Snyder, así como los libros Zombie Survival Guide y World War Z de Max Brooks; además de la trilogía Monster de David Wellington (Monster Island, Monster Nation y Monster Planet) y las novelas gráficas The Walking Dead y Marvel Zombies. En la mayoría de estas producciones el personaje principal no es el zombi, como lo son Drácula o Frankestein en sus respectivas historias, sino los supervivientes tratando de hacer frente al mundo peligroso; los zombis sólo son la consecuencia directa de la huella humana, que lleva a la casi aniquilación de la misma.

En este desolador escenario de carreteras vacías, escuelas y hospitales devastados, cadáveres por todos lados y el colapso del Estado, la naturaleza humana se muestra mucho más terrible que los infectados (existen muchos dilemas morales), se forma empatía por los personajes principales quienes mantienen propósitos sólo a corto plazo ‒encontrar un lugar seguro, una cura, un camuflaje, cuidar a un personaje y trasladarlo‒.

La capacidad del zombi de impregnar tantos aspectos de la cultura popular ésta conectado directamente con la versatilidad del zombi y el resultado es un mundo tan familiarizado con el concepto de “Apocalipsis Zombi” que permite debatir sobre planes para la supervivencia, tal como lo demuestra el hilarante dialogo de The Walking Dead: “Si hubiera sabido que iba a ser el fin del mundo hubiera traído mejores libros”. Las adaptaciones del zombi y el inminente apocalipsis como escenario nos llevan a pensar ¿Qué haría yo si fuera el sobreviviente?

De regalo, un video:

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Alejandra Hernández Vidal

Alejandra Hernández Vidal, nacida, formada y radicada en Ciudad Nezahualcóyotl, estudió Historia (y seguirá estudiando) en la UNAM, Facultad de Estudios Superiores Acatlán, es especialista en México Siglo XX en las áreas de Porfiriato, Revolución Mexicana, Historia Militar, Social, Cultural y de la Ciencia. Cursos, talleres, seminarios, estancia de verano así como ponencias y artículos respaldan lo que dice y escribe. Contacto: la.ines.mendola@gmail.com

Referencias

  1. King, Stephen, Cell, Pocket Books, New York, 2003
  2. Alberro Manuel, “El antiguo festival céltico pagano de Samain y su continuación en la fiesta laica de Halloween, el día de los difuntos cristianos y el día de muertos en México” en Araucaria, Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidad, Universidad de Sevilla, España, vol. 5, núm. 12, segundo semestre, 2004.
  3. Santino, Jack, Halloween and Other Festivals of Life and Dead, University of Tennesse Press, Knoxville, EEUU, 1994.
  4. Twohy Margaret, From Voodoo to Viruses: The Evolution of theZombie in Twentieth Century Popular Culture. Thesis Master’s of Philosophy inPopular Literature. Trinity College Dublin. Dublin, Ireland. 2008.
  5. Ortega Mantecón, Alfonso, “La transformación de la figura del zombi en el cine mundial y nacional. Orígenes, perspectivas y nuevas concepciones”, en Charlas de Cinefilia, Cineteca Nacional, 26 de abril de 2016.

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