El cine, otra mirada a México.


A finales de 1930, México dejaba atrás el sexenio de Lázaro Cárdenas (1934 – 1940), el cual se acuñó acciones como La Expropiación Petrolera –que tuvo entre sus consecuencias el nacimiento de PEMEX–, así como el incremento de la deuda externa y el descontento de otros sectores de la sociedad mexicana. Éste fue el ambiente que le daría la bienvenida a la nueva década y, por supuesto, al nuevo mandatario: Manuel Ávila Camacho (1940 – 1946).

El nuevo presidente buscó dar la impresión de procurar la armonía del país,1 recordemos que en1939 inició la Segunda Guerra Mundial, evento en el que México participa con la representación del Escuadrón 201. Pese a dicha participación, el sentimiento nacionalista que las “Águilas Aztecas” despertaron en muchos mexicanos contrastó con un fantasma de la guerra que no permeó del todo en la sociedad, pues la tranquilidad que reflejaba el propio presidente, así como la distancia a la que se desarrollaban los acontecimientos, parecían  hasta cierto punto beneficiar la economía y por ende el ánimo de los habitantes del país.

El flujo de capital aumentó, se inició una cercana relación entre México y Estados Unidos, misma que permitió a la nación mexicana reducir su deuda con el vecino del norte. Además se dio paso al intercambio comercial, que promovió la modernización.

Así pues, era de esperarse que al menos en la Ciudad de México se respirara cierto ambiente de tranquilidad, pues la agilidad económica se veía reflejada en la creación de instituciones en las que se exponía como prioridad el bienestar del pueblo mexicano, por ejemplo el Instituto Mexicano del Seguro Social, o el apoyo mismo a los industriales; incluso se llegó a un aparente acuerdo entre sindicatos y obreros: La lucha de clases fue sustituida por la unidad nacional.2

multifamiliarmiguelaleman

Pero, ¿de qué manera impactaban estos acontecimientos en los personajes que no ocupaban “cargos importantes” en la vida política del país? ¿Cómo se veían reflejadas las decisiones políticas en el día a día de la sociedad citadina? La situación de la industria cinematográfica, así como algunas de sus producciones, nos permiten explorar ciertos aspectos de ello.

Como se mencionó al inició, se dejaba atrás al Cardenismo, dando así paso y publicidad a la industrialización y modernización que aparecían como una mejora en la calidad de vida de muchas familias mexicanas, sin dejar de lado ciertas tradiciones nacionales, claro está. Esto se reflejaba en las producciones fílmicas, pues los productores y directores de renombre, como Ismael Rodríguez, o el propio Alejandro Galindo, fijarían sus miradas también en la Ciudad de México para de esta forma integrarse, a su manera, a la modernidad y a las novedades que la capital traía consigo. Es decir, el caos y las supuestas oportunidades que ofrecía el mundo citadino, junto con sus múltiples e interesantes habitantes, tomarían el protagonismo de las pantallas.

Niblo nos explica que para ese momento el cine se colocó como uno de los entretenimientos más relevantes para los habitantes del país,3 y no sólo para quienes residían en la capital, ya que para los que vivían más allá del centro, las cintas populares del momento se presentaban como una oportunidad de dar un vistazo a la urbe a través de la pantalla grande y familiarizándose con el ajetreo propio de los caminos citadinos.

No obstante, es pertinente mencionar que las películas referentes a la ciudad no terminan con la producción del cine ranchero que había tenido auge en el decenio anterior. En la filmografía nacional se ofrecían discursos simultáneos.

Con el paso de los años, en los filmes se observó que dicha representación del mismo escenario, la ciudad, así como de sus personajes, se fue adaptando a los acontecimientos nacionales. Es decir, ya no se hablaba únicamente de la vida de la familia pobre que era víctima de las afrentas de los ricos, y de forma casi polarizada, como en Nosotros los pobres (Ismael Rodríguez, 1948) o Los Olvidados (Luis Buñuel, 1950). Paulatinamente se dejó de lado esta tajante división de clases sociales para dar paso otro tipo de discurso fílmico, en el que se comenzaban a tomar en cuenta a las mejoras de la vida real.

fotogramanosotroslospobres

La familia continuaba siendo un tema crucial para las historias narradas, no obstante, estas familias ya no encontraban en la carencia su escenario principal. Se continuaba en la ciudad, sí, pero ya no se limitaba a una ciudad de vecindades o barrios perdidos; ahora se tomaban en cuenta espacios públicos como las nuevas colonias, hospitales u oficinas que daban a la metrópoli una imagen de modernidad.

Con esta incursión fílmica de la Ciudad, se despedía al sexenio de Ávila Camacho y se daba paso al gobierno de Miguel Alemán (1946-1952), así como a la representación en la pantalla grande de la naciente clase media mexicana, de modo que no resulta simple casualidad que de la mano del dirigente veracruzano se plantee la presencia en la pantalla grande de los que no eran pobres ni ricos.

En esta etapa de la Historia de México se intensificó el papel de la industria y la modernidad, cuestión que permeó en las producciones cinematográficas, pues en sus tramas se tomaban en cuenta los nuevos acontecimientos de la nación. Si bien dichas producciones no se apartaron totalmente del cine protagonizado por pobres o cabareteras, sí apareció un tipo de cine en donde el hilo conductor no dependía sólo de las peripecias del pobre. Ahora se daba espacio a la narración de aspectos de la vida cotidiana de quienes pertenecían a la clase media, por ejemplo, la adquisición de bienes materiales que eran impensables para el pobre y poco significativos para el rico, como en los filmes Los Fernández de Peralvillo. Este mundo en que vivimos (Alejandro Galindo, 1954) o Una familia de tantas (Alejandro Galindo, 1949), en donde los simples electrodomésticos vienen cargados de tremendos significados.

fotogramalosfernandezdeperalvillo

De modo que el cine dio cuenta del cambio de un país, la lectura del mismo dependerá en gran medida de la percepción del querido lector, así, posiblemente al volver a encontrarse con alguna de las películas pertenecientes a las décadas mencionadas en el texto, puedan notar detalles que antes se habían pasado por alto y por qué no cambiar o agregar opiniones a lo ya establecido.

45

Viridiana Ramírez Neria

Viridiana M. Ramírez Neria, habitante del D.F., pasante de licenciatura en Historia por parte de la UNAM. Con gran cariño hacía el cine, la fotografía y las letras indomables. Participaciones en coloquios y menciones honorificas en concursos fotográficos, han sido una parte de su trayectoria.

Referencias

  1. “El nuevo presidente se apresuró a marcar distancia con su antecesor. Hizo un llamado a la reconciliación y a la unidad nacional” explica Luis Aboites Aguilar en Historia Mínima de México, p.483.
  2. Aboites, p. 489
  3. Niblo, p. 60
  4. Escalante Pablo, García Bernardo, Jáuregui Luis, Vázquez Josefina Zoraida, Speckman Elisa, Garciadiego, Javier, Aboites Luis,NuevaHistoria Mínima de México Ilustrada, Colegio de México, México, 2008.
  5. Niblo Stephen, México en los cuarenta. Modernidad y corrupción, OCEANO, México, 2008.

Comentarios