Hollywood Hong Kong.


En el año 2002, como parte de una serie de filmes dedicados a la prostitución,1 Fruit Chan Gor trajo ante nosotros una joya titulada Hollywood Hong Kong, cinta que logra sumergirnos en la realidad, por momentos oscura pero siempre envolvente, de los habitantes del Pueblo Tai Hom,2 específicamente en el día a día de la familia Chu, y de Wong Chi- Keung (Wong You-nam). Los primeros eran conocidos en la localidad por ser vendedores de cerdos asados, así como por el gran tamaño de sus integrantes, una extraña y agradable familia formada por el señor Chu (Glen Chi), su hijo adolescente, Ming, el pequeño Tiny (Sze Ping Leung) y una cerda a la que llaman “Mamá”. El segundo, Wong Chi- Keung, es un muchacho que aspira ser un adinerado proxeneta, nacido en dicha localidad y siempre dispuesto a obtener “algo más” sin reparar en las consecuencias.

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La familia y el muchacho no sólo comparten caminos y rutinas, también comparten, al principio sin saberlo, un bello problema: la joven Tong- Tong. Así aparece en escena una mujer pulcra y dulce, completamente ajena a ese entorno; ella, con notorio ánimo de explorarse, se desliza entre los andenes de Tai Hom aparentado a la perfección ternura e inocencia, que al parecer le permitían disfrutar del poco agraciado paisaje que le rodea.

Lo único que logra detener el paso de Tong- Tong es el rostro del pequeño Tiny, posiblemente porque en él logró encontrar el aire de ingenuidad y calma que tanto deseaba mantener dentro de ella en medio de tan caótico ambiente. Con unas cuantas palabras de por medio entre estos personajes, se desarrolla una relación libre de cuestionamientos y llena de complicidad.

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En colaboración con Lam Kai- to, Fruit Chan logra que la fluidez y belleza del guion hagan completamente creíble y entrañable para el espectador la amistad que surge entre el niño y la chica. Tiny integra a Tong- Tong a su vida, la lleva a su hogar y la presenta a su padre y hermano, quienes, dicho sea de paso, se caracterizan por desear sin mesura alguna a las mujeres; sin más, los Chu quedan prendados de la jovencita quien hasta ese momento se presentó como un aire de paz y pureza. La sola presencia de la chica les daba una pausa ante la turba de problemas que les rodeaban, desde los constantes avisos de desalojo, pasando por el peso de la soledad, hasta el malestar de habitar su piel.

El personaje femenino creado por nuestro director encarna y emana de forma simultánea la sensualidad y ternura deseada en toda mujer; Tong- Tong se convierte en el sueño dorado tanto del padre como del hijo adolescente, mismo que a corto plazo logran alcanzar. Pero los momentos de paz no durarían mucho, de la noche a la mañana el cineasta nos muestra la otra cara de la moneda de mano del mismo personaje que en un inicio había sido portadora de la mismísima alegría.

Al igual que los Chu, su vecino Wong Chi- Keung, encontró en el camino a Tong- Tong, aunque a diferencia de Tiny, él se aproximó a ella sabiendo que el rostro inocente con el que solía presentarse era parte del negocio, el chico acudió a Tong- Tong tras encontrarla en un servicio de prostitución en línea. Sin embargo, para el muchacho ella fue más que un servicio sexual, en ella encontró un vínculo con algo lejano a él: el Plaza Hollywood, y la vida tranquila y placentera que éste significa.

Para su mala fortuna, al igual que los hombres de la familia Chu, el pobre Wong Chi- Keung también ve desvanecerse con rapidez su momento de felicidad al descubrirse víctima de una estafa. La angelical Tong- Tong resultó ser, por motivos válidos para ella y para muchos espectadores, una experta en el arte del engaño, y como tal no hacía distinción entre sus objetivos.

Parte del encanto de la historia radica en que más allá de las acciones de cada uno de nuestros personajes no hay buenos ni malos, pues al final todos obtuvieron algo del otro. Nadie más que el propio espectador podrá determinar si el intercambio fue justo o no; pero innegable será el hecho de que por un momento las dos caras de Hong Kong, representadas por el Plaza Hollywood de Tong- Tong y el Tai Hom de los Chu y Wong Chi- Keung, fueron parte del mismo escenario, incluso siendo por instantes uno mismo gracias a las fascinantes historias de Fruit Chan.

 

Viridiana Ramírez Neria

Viridiana M. Ramírez Neria, habitante del D.F., pasante de licenciatura en Historia por parte de la UNAM. Con gran cariño hacía el cine, la fotografía y las letras indomables. Participaciones en coloquios y menciones honorificas en concursos fotográficos, han sido una parte de su trayectoria.

Referencias

  1. Compuesta por: “Durian Durian” (2002), “Hollywood Hong Kong” (2002) y “Public Toilet” (2002).
  2. La demolición de los hogares y negocios semifijos de Tai Hom se culminó en el año 2001, entre otras cosas por no cumplir con las normas de seguridad y salubridad de vivienda requeridas por el gobierno de Hong Kong.

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