Nuevas formas de percibir el cine… y viejas historias: el caso de The Danish Girl.


La gran industria del cine, más que un referente de arte del siglo XX y XXI, es un espejo para las nuevas generaciones, nuevas formas de percibirlo y viejas historias.

A comienzos del 2016, llegó a las salas de cine en Latinoamérica “The danish girl”, película nominada a cuatro premios Oscar, de los cuales ganó uno: el de la actriz Alicia Vikander por su papel como Gerda Fredrikke, reconocida artista, retratista de comienzos del siglo XX.  Ésta mujer casada con el joven, también artista,  Einar Wegner (Eddie Redmayne, nominado al Oscar como mejor actor) vive un “desequilibrio” en su aparente feliz matrimonio, cuándo luego de pedirle a su esposo que pose para ella vestido como mujer, él revive su deseo de ser una.  El filme está dirigido por Tom Hooper, quién ya es conocido por su pulcritud en recrear películas de época (“Les Misérables”, “The King’s Speech”), capta la atención más allá de la buena dirección de arte consiguiendo que la historia conmueva.

Es interesante ver que Eignar separa su vida antes y después de la llegada de Lili (nombre que adopta para iniciar su tránsito). En muchos diálogos con su esposa, él le asegura que Eignar la ama, pero que él ya se ha ido, que ahora lo habita Lili. A pesar de que para el director es difícil alejar la historia del binarismo, sí es rescatable que se muestre cómo Gerda valida a su esposo y le demuestra un claro cariño,aunque ahora luzca como una mujer, queriendo (la) más allá de un discurso de roles sociales asignados a determinados tipos de sexo biológico.

Personalmente creo que se pudieron abordar otros matices de la personalidad de Gerda, sin embargo, para el contexto social que vivió esta artista, sí era “transgresor” seguir apoyando a Lili con todo lo que eso implicaba, hasta cuando se practica la cirugía de reasignación de sexo. Por cierto, la primera en hacerse en el mundo.

Es innegable que el séptimo arte influye fuertemente en el comportamiento de millones de personas, a través de argumentos, imágenes, ideas y estereotipos que forman clichés. Por lo mismo, este siempre ha sido un espejo de la sociedad y además parte de un juego cíclico de dar y recibir entre una sociedad que nutre al cine y a la vez se nutre de él, lo que hace que el espectador busque identificarse a través de vivencias personales o ajenas, pero muy cercanas a su cotidianidad. Por eso no extraña que el cine hollywoodense trate de alejarse torpemente de la idea falsa del binarismo, haciéndole coqueteos a un nuevo cine que por su temática se ha definido como transgresor. La sociedad cambia y los filmes con ella; apostándole a historias reflexivas, tal vez bastante empáticas o conceptuales, pero llenas de contenido que abren el paradigma a diferentes formas de entender la vida. Y por qué no, afirmar que este cine se convierte en un mecanismo para derribar tabúes.

Hay que decirlo, la forma en que se aborda esta historia real es algo plana; pero es rescatable resaltar que hace 70 años, relatos cómo éste no parecían atractivos para los cineastas de la época, lo que hacía casi imposible ver en un escenario comercial ‒como Hollywood‒ películas de este tipo.

Sin lugar a dudas, las cuestiones que han adjudicado un cambio contundente en la sociedad y por consiguiente en el cine son: las luchas sociales, las nuevas tecnologías, incluso la forma en que ahora nos relacionamos y percibimos frente a otras personas y demás especies. Todo esto ha hecho que propongamos ideas en conjunto para llegar a ser tolerantes, que se mencione lo que antes era innombrable y también conseguir que el cine comercial evolucione argumentalmente.

 

Gabriela Patiño Molina

Artista visual, socióloga, feminista, enamorada del cine y el jazz. Estudió en la Pontificia universidad Javeriana de Bogotá, ha participado en la creación de diferentes proyectos audiovisuales para productoras independientes colabora activamente con medios de comunicación en Colombia como ilustradora y fotógrafa, Actualmente trabaja en la revista feminista de comunicación alternativa y popular “Mirabal” en el marco de un proyecto de educación para mujeres jóvenes con enfoque de género. Conductora del programa radial “mujeres en radio, nuestras voces al aire”.

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