El horror, ese aire, ese estado que no te deja respirar.


El día de hoy revisaremos tres películas del género de horror que recientemente han dado de qué hablar, no por ser los blockbuster de terror convencional, sino por proponer temáticas singulares: The babadook (2013), It Follows (2014) y The Witch (2015)son las cintas elegidas en esta ocasión.

En el lenguaje coloquial, como bien enmarca Mariano Ballestélas, las palabras horror y terror se usan de manera indistinta. En ese sentido, tiende a confundirse a las películas de terror con aquellas que pueden provocar el horror; no son cosas peleadas, pero tampoco son lo mismo. En lo general podemos definir ambos conceptos así:

Horror: Sentimiento causado por una cosa terrible y espantosa, ordinariamente acompañado de estremecimiento y de temor y el Terror:  Miedo muy intenso que se provoca a través de una serie de circunstancias (podríamos profundizar en ello, pero para efectos de este texto con estas definiciones basta).

Ahora que lo tenemos más claro, demos un golpe de autoridad con la definición del escritor Devendra P. Varma, quien define al horror de la siguiente manera: La diferencia entre Horror y Terror es la diferencia entre la aprehensión horrible y la nauseabunda realización: entre el olor a muerte y caerse contra un cuerpo 1. Es decir, el horror es un proceso mental. Comienzo con esto para esclarecer que las películas de las que hablaré a continuación giran entorno al horror. Las cuales son propuestas interesantes caracterizadas por un cuidado estético, subtextos arriesgados y un deseo por permear en la mente de los espectadores.

El horror de ser madre:

Comencemos de manera cronológica. Este filme es la opera prima de la actriz, convertida ya en directora, Jennifer Kent, la cual también funge como escritora de la misma y que increíblemente no utilizó más de dos millones de dólares para la realización de este metraje.

La historia tiene una premisa que no es nada del otro mundo, de hecho, es el cliché de muchas películas del género y el cliché de las pesadillas infantiles de algunos de los lectores: la relación madre e hijo entre el  pequeño Sam (Noah Wiseman), un niño problema/desquiciante con un déficit  de atención que sacaría de sus cabales a cualquiera, y su madre, Amelia (Esssie Davis), una mujer divorciada desde hace siete años, de quien nos percatamos hay una cierta necesidad de afecto por parte del sexo masculino (por ejemplo; la masturbación nocturna y la mirada  clavada a escenas de pareja al estar en su tv).

Si bien todo este embrollo inicia con la típica historia de terror donde un niño le teme al monstruo debajo de su cama que habita  por las noches, el filme toma un giro distinto cuando la madre le lee al infante el cuento de The Babadook, un ser que habita  detrás de alguna puerta que en cualquier momento podría ingresar, y que pide incesantemente: ¡Let me in! Hasta aquí, no hay nada de extraordinario en la cinta, pero vaya, después de estos treinta minutos de metraje la cosa se pone mejor.

Quedarnos en este nivel de lectura sería no haberla visto, en el fondo la cinta tiene como real protagonista, no al niño, ni al Babadook, sino a la madre, que está perfectamente diseñada para mostrarnos dos puntos claros: el primero es que ésta es una película que nos habla sobre la pérdida (de su esposo, por ejemplo) y el segundo son los horrores de la maternidad.  Así, The babadook se convierte en un filme que habla de las dudas maternas, no es casualidad las varias veces que la madre le hace saber a Sam que lo desprecia.

Plus: la cinta hace  diferentes referencias cinematográficas al género de horror de los primeros años del cine que vemos a través de la tv, los cuales nos remiten al expresionismo alemán, por ejemplo al Gabinete del Dr. Caligari, pues el diseño del Babadook está muy allegado a éste. Por otro lado, amigo lector, súbale el volumen a su pantalla, ya que el diseño de audio – que en definitiva creo que es el principal elemento por el cual la cinta vale- está realizado para crear atmosferas que usted no puede dejar de percibir y que le crearan esta sensación de horror. Quiero que me diga si le dan ganas de tener hijos después de verla.

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El  horror de la sexualidad (?):

It follows, largometraje de David Robert Mitchell, conocido con anterioridad por su dirección deThe Myth of the American Sleepover. Comencemos con el análisis, advierto que va con spoilers. El filme cuenta la historia de una chica que en un momento de calentura adolescente tiene relaciones sexuales con el chico con el que está saliendo, y tras esto es “infectada/contagiada” de un tipo de “mal”; este mal radica en ser seguida por lo que nosotros consideraríamos un fantasma.

La premisa contada como lo acabo de hacer parecería de lo más sencilla y sin mucho sentido, sin embargo, It follows merece varias revisiones, ya que las posibilidades de lecturas que se encuentran dentro de la cinta son vastas.

Lo primero que llama la atención desde los primeros minutos en It follows es la atmosfera, la cual remite y se contagia de distintas cintas del género; un fantasmal recorrido por los suburbios y por lugares desolados (un bosque, un parque y la playa remiten a ese universo adolescente que están viviendo los personajes de plena soledad emocional, prueba de ello es que en toda la cinta la madre de la chica sólo aparece en una sola ocasión; no hay adultos de soporte, los jóvenes están solos en la pesadilla).

En una primera lectura, parecería que la película versa sobre un miedo al sexo, y en un primer plano sí es evidente; sin embargo en el subtexto la cinta nos habla de esta dinámica social de los jóvenes hoy día  (me incluyo) del one stand night; acaso, después de verla muchos pensarán dos veces en meterse o no con alguien a la primera en un sentido sexual. En ese otro sentido, no habla de las enfermedades de transmisión sexual, la metáfora es más que obvia.

El tema de la sexualidad, presente desde los primeros minutos, se desarrolla con una lucidez, cachondería, sencillez y sutilidad, soberbias. Los problemas de los jóvenes están ahí, el descubrimiento de la sexualidad (el relato del primer beso), la friendzone, el cliché de ser atraída por el chico maduro/malo del vecindario, y la calentura de dejarse ir en un momento pasional. Por todas y cada una de estas situaciones los protagonistas pasan peripecias, en otra palabras, la adolescencia es horrorífica, la adolescencia es un proceso de errores para llegar a la madurez.

Pensemos al cine como un producto cultural que refleja a la sociedad en que vivimos. En uno de los primeros momentos de la cinta vemos a una chica leyendo de manera virtual en un dispositivo móvil; en la misma escena vemos a un grupo de amigos sentados observando una película en un  televisor viejo (película en blanco y negro), además el vestuario es noventero-ochentero. La película es atemporal, no habla de una generación en específico, habla de un momento en la vida en donde el deseo y el engaño crean un grado de tensión admirable.

It follows logra una atmosfera gracias a los recursos sonoros que utiliza: un demencial sonido electrónico acompaña gran parte de la cinta, creando momentos de verdadera tensión; además el uso de cámara estática, el paneo o el campo contra campo son utilizados, más que para crear un susto, como un recurso para un mejor desarrollo de lo visto en pantalla (véase la escena en el estacionamiento posterior al encuentro sexual); son en verdad de agradecer.

Un apunte personal: el inicio narrativo de la cinta, en donde el espectador no sabe del todo sobre qué sucede o por qué suceden las cosas, me recordó a Upstream Colors de ShameCarruth; acoto que esa no es una película de terror. El final, si ustedes ya la vieron, es para mí un paseo… cursi por los infiernos adolescentes.

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El horror inexplicable:

The Witch, estrenada en el festival de Toronto del año 2015, es una de las cintas que no dejarás de pensar por mucho tiempo. La película está ubicada en Nueva Inglaterra en el año de 1630 y cuenta la historia de Thomasin y su familia, quienes han dejado un pueblo después de haber sido juzgados y desterrados del mismo, al parecer por algún conflicto de índole religioso. Todo da pie a irse a vivir al bosque; una vez internado en una cabaña, con el poco ganado que tienen deben de comenzar a restablecer su modus vivendi en distintas aristas.

Los sucesos extraños comienzan cuando Thomasin de un momento a otro pierde a su hermano menor (Samuel), un recién nacido de apenas dos meses de edad, lo que pasa con el pequeño está demás decirlo.  De ahí en adelante los acontecimientos extraños seguirán presentándose, haciendo que el espectador comience a generar dudas sobre lo que pasa y lo que ve en pantalla.

La película está basada en las narraciones Europeas del siglo XVII (lo mismo la musicalización hecha con instrumentos de la época), por tanto vemos las metáforas cristinas y religiosas que el paso del tiempo han derivado en clichés el terror: el diablo como macho cabrío, la bruja deforme convertida en una caperucita seductora, la manzana como objeto del deseo que deviene en horror etc.

En The Witch la ruptura de los lazos familiares llega cuando las explicaciones racionales no están para solucionar los conflictos; el horror de saber que en cualquier momento algún miembro de tu familia puede matarte es un proceso cerebral que no se forma a través del susto convencional, es una idea que se va plantando y desarrollando dentro de cada espectador. El horror natural es aquel al que la gente se remite para referirse a hechos de la vida cotidiana y que experimenta en carne propia.

Al inicio de este texto les mencioné que estas películas se salen de la generalidad de productos cinematográficos de terror que se han hecho últimamente, ustedes saben las películas de ese género hoy día siguen una línea narrativa en donde el empleo una cámara rápida y el susto rápido están a la orden. Sin embargo, en las películas reseñadas “el horror es una expresión pura del proceso cinematográfico: supeditado en su totalidad al espacio y tiempo, inmerso en cómo las imágenes y ritmos se relacionan ciertas clases de sonido y silencios” (Véase Las nuevas pesadillas). Sólo reflexione en la “lentitud” de la que muchos se quejan de las películas reseñadas, no se trata de mera lentitud sino de un proceso en donde distintas vigas se acomodan para la construcción de estructuras que permean en el pensamiento del espectador. ¿Quién necesita hablar de conjuros o posesiones demoniacas para hacer saltar al espectador un segundo de su asiento, cuando el miedo está ahí en nuestra cotidianidad y puedes salir de la sala de cine sintiendo un atisbo de horror a cada paso que das?

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Fernando Teodoro Gabino

Egresado de la Licenciatura en Historia por parte de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán. Únete a la conversación en Twitter: @AlfaVinyl

Referencias

  1. The difference betweeen Terror and Horror is the difference between awful apprehension and the sickening realization: between the smell of the death and the tumbling against a corpse” 

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