Erotismo, música y ciencia ficción: ¿Qué carajo es Steven Universe?


¿No es asombroso, Steven? Este mundo está lleno de tantas posibilidades. Cada ser viviente tiene una experiencia completamente única: las cosas que ven, los sonidos que escuchan… las vidas que viven son tan complicadas y tan simples. Estoy ansiosa porque te les unas, […] porque tú vas a ser algo extraordinario: tú vas a ser un SER HUMANO.

¿Quién podría decir palabras tan hermosas sobre el mundo y los seres humanos? ¿En qué fuente se localiza tal respeto, fascinación y amor por la vida que vivimos y los entes tan complejamente simples que somos? Déjeme decirle, querido lector, que lo que acaba usted de leer lo dijo Rose Cuarzo, un personaje de la serie animada Steven Universe, de Cartoon Network. Usted está a punto conocer a continuación cómo llegue a enamorarme tanto de una caricatura, y por qué usted mismo debería estar viéndola. Acompáñeme.

Primero que nada, si usted nació antes del año dos mil, seguramente creció o tuvo contacto con los diferentes canales que ofrecían programación infantil/juvenil como Nickelodeon, Fox Kids (después Jetix) y el ya mencionado Cartoon Network; posiblemente llegó a ver, como un verdadero fan, series animadas como El laboratorio de Dexter, Johnny Bravo, Las chicas superpoderosas, y algunas cuántas más. Por esta misma razón, seguro debe sentirse muy decepcionado por la dirección que tomó el canal en años posteriores, ofreciendo un contenido de menor calidad y convirtiéndose en un triste recuerdo de lo que alguna vez fue. Comparto su decepción. Entonces, ¿cómo llegué a ver Steven Universe?

Le cuento. Un simple sábado en el trabajo, cuando en mi hora para almorzar acudí al local más cercano para comprar comida rápida, ¡oh sorpresa! Me topo con que en el televisor está sintonizado en el canal que me había acompañado tantos años mientras crecía y que justamente están dando Steven Universe, esa serie de animación colorida de la que en algún momento ‒previo a su estreno‒ pude leer pésimos comentarios. Decidí verlo mientras comía y, entre algunas cosas más, fui golpeado directamente por esto:

¡Wow! Fue lo primero que pensé. No era tan malo como las críticas prejuiciosas, aferradas al pasado, habían dicho. De hecho, no era malo en absoluto. Por lo que pude apreciar, al igual que espero lo haya hecho usted, se trataba de una serie sobre un pequeño niño llamado Steven, que tiene una serie de aventuras mágicas junto a sus tres compañeras ‒Garnet, Amatista y Perla, las “Crystal Gems”‒, a quienes en un primer momento no supe si denominar como humanos con poderes, alienígenas, mutantes, o simplemente seres mágicos, y las cuales parecían tener habilidades fantásticas como la de fusionar sus cuerpos.

Parecía la perfecta combinación entre una serie animada americana, con un toque de animación japonesa, acción, drama, moralejas, y un ambiente absorbente que te hacía sentir no como un espectador, sino inmerso en ello, como si se tratara de un videojuego. No quedé enganchado del todo en un primer momento, aunque sí regresé a mi puesto de trabajo repitiendo en mi mente las canciones que acababa de escuchar, y para mí eso era una buena señal. Pensé que se trataba de una versión distinta de Hora de Aventura, lo cual tampoco me parecía mal, pues había podido verlo un poco y consideraba que era algo bueno, definitivamente no de mi total agrado pues, como un amigo recientemente me dijo, lo consideraba demasiado posmoderno, es decir, puras locuras.

A partir de ese momento decidí que intentaría acercarme más a Steven Universe. Comencé a sintonizarlo cuando por coincidencia lo transmitían mientras yo estaba en casa, y poco a poco me parecía que estaba viendo algo demasiado bueno, lleno de mensajes que requerían toda mi atención; repleto de canciones que quería seguir escuchando aun cuando el programa había terminado; con una trama compleja y una historia que iba mucho más atrás del nacimiento del propio Steven; conmoviéndome en innumerables ocasiones, dejándome al borde de las lágrimas. Esto era algo grande, maduro, con sentido, no puras locuras; paso a paso, día a día, episodio tras episodio, me volví fan, y tuve que correr a la computadora para ver qué es lo que estaba viendo y qué habían dicho sobre ello.

Lo que encontré fue que se trata de la primera serie animada de Cartoon Network creada por una mujer, Rebecca Sugar, algo que a la gente sin duda le gusta remarcar como un punto a favor. Rebecca, quien ya había trabajado como guionista y compositora en Hora de Aventura ‒no fue casualidad que relacionara ambas series en un primer momento‒, creó el personaje de Steven basándose en su hermano menor Steven Sugar, quien de hecho también colabora en la serie como dibujante. Aparentemente, desde que eran pequeños y pasaban sus vacaciones en Delaware, ambos gustaban de dibujar historietas sobre universos fantásticos, y ahora plasman uno juntos en esta bellísima serie animada

Ahora, lo siguiente que encontré inmediatamente al leer en internet sobre Steven Universe, y que basta con ver la serie directamente para confirmarlo, fue que contenía un alto contenido erótico. ¡¿CÓMO?! ¡¿ERÓTICO?! ¿Acaso leí mal ‒se estará preguntando‒? No. Lo dije con todas sus letras: Erótico. ¿En qué sentido? Bueno. ¿Recuerdan que las Crsystal Gems poseen la habilidad para fusionarse? Pues no lo hacen con aretes o uniendo sus dedos índices tras una serie de movimientos. Lo hacen mediante un baile, algo así:

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¿Se ve a lo que me refiero? Y no es que me ponga puritano y crea que una sucesión de movimientos sugerentes vaya más allá de lo que se pretende. La verdad es algo que admiro y que encuentro bastante atinado, pues siempre consideré el baile (no todo tipo, al menos) como un ritual erótico de cortejo en el cual ambos se coordinan en una sola entidad, generando así el emparejamiento ‒entiéndase aquí por erotismo algo más amplio que la mera sexualidad‒. Al ser las Crystal Gems del género femenino, esto se ha traducido como un mensaje de promoción y aceptación de la cultura LGBT, lo cual algunos repudian, pero muchísimos más celebran. Y la propia Rebecca Sugar lo confirma:

“No Puedes esperar a que los niños crezcan para hacerles ver que existe gente LGBT. Hay una idea a que este tema sólo sea discutido por adultos, lo cual está completamente mal. Si esperas a decirle a la comunidad LGBT que sí importan va a ser demasiado tarde”.

En los años recientes hemos visto a las caricaturas tocar temas que habían sido ignorados o que eran incómodos, y el tema de la representación homosexual en la animación está cargado de tensión, pero Steven Universe lo ha tratado con facilidad. La serie intenta que los niños vean a la comunidad LGBT como algo común y crezcan con un criterio propio hacia las personas que forman parte de dicho grupo. No obstante, no ha dejado de ser objeto de controversia y víctima de la censura, como la siguiente escena, la cual fue censurada en el Reino Unido:

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A pesar de que la misma creadora lo afirme, personalmente prefiero considerar el mensaje de Steven Universe como promotor de algo más grande: del amor en general, sin etiquetas, justo como la misma serie lo maneja, sin decir nunca títulos y definiciones, sino simplemente mostrando la construcción de relaciones, emociones y afectos hacia los individuos. La fusión entre gemas permite a Steven Universe hacer un comentario sobre la importancia de relaciones íntimas construidas bajo el mutuo consentimiento, el respeto y el amor. Esta es la raíz más profunda de esta pequeña gran serie animada, cargada de un sentimentalismo descomunal, nos muestra que el amor es algo enorme que nos atraviesa a todos, todos los disfrutamos y lo sufrimos por igual. Es una verdadera joya.

Además de esto ‒que creo es algo sumamente meritorio, pero que no agota todo lo que Steven Universe es‒ la serie está llena de increíbles referencias a la cultura pop…

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El episodio de El Tigre Millonario es un homenaje hilarante a la época de oro de la lucha libre norteamericana… ¡Y escuchen esa música!

Esto último posiblemente sea lo que convirtió a Steven Universe en una de mis series animadas favoritas: la música. Toda la serie está acompañada de momentos musicales increíbles, colocados siempre en el punto exacto, siempre con la tonada y las palabras indicadas para tocar la sensibilidad del espectador. No es casualidad que Youtube esté repleto de personas tocando éstas canciones, covereándolas, re-versionándolas, mezclándolas. Es un punto con el cual de verdad han sabido cómo llegar al espectador y tocarlo en sus fibras más sensibles. La primera temporada termina con el personaje más misterioso de todos combatiendo y cantando una canción que explica muchísimas cosas, en un clímax que pocas producciones, ya no digamos sólo series animadas, han sido capaces de lograr. Véalo usted mismo, sin miedo a sufrir spoiler alguno, después de esto correrá a sintonizar Steven Universe:

Usualmente las cosas que escribo no son sino recomendaciones: que entiendan con puntualidad qué significa que “Dios ha muerto”; que se pregunten ¿cómo demostrar si el mundo en que vivimos es real?; o que noten que una simple caricatura como Los Simpson puede estar cargada de Filosofía. El texto que usted, querido lector, está por concluir se inscribe en ésta tercera recomendación, sugiriéndole algo que no es nuevo: que una caricatura, un producto que muchos podrían concebir como algo vulgar e infantil, puede estar cargado de una inmensa significación, que le puede decir más a usted como adulto de lo que tal vez le dice a los menores que lo ven.

Y, sin embargo, Steven Universe es para todos: una serie animada de ciencia ficción con viajes en el tiempo, alienígenas invasores, un amplio catálogo de locaciones, objetos y personajes que dan cuenta de un universo complejo y perfectamente delineado ‒nada es aleatorio, nada es casual, nada se pierde; todo tiene un fin en la historia‒. Con una paleta de colores basada en tonos pasteles y luminosos, buscando siempre generar una estética muy bonita, lo cual hace de cada capítulo un deleite visual. Que habla de sentimientos y relaciones complejas en un lenguaje simple y directo, siempre emotivo y sumamente conmovedor. Pero, sobre todo, no deja de ser una serie con mucho humor, humor inteligente además.

¿No es acaso todo lo anterior lo que buscamos en una buena serie, sea animada o no? Es momento de voltear de nuevo a las caricaturas, pues, de ése canal del cual usted ya no espera nada, puede surgir una joya como ésta.

Ricardo Israel Sánchez Becerra

Ricardo Israel Sánchez Becerra, nacido en la ciudad de México hace 25 años. Estudiante de Filosofía en la UNAM. Actualmente elabora una tesis acerca de la crisis de la educación desde el sistema filosófico de Hannah Arendt. Interesado principalmente en Filosofía de la educación, Taoísmo, Estoicismo, Nietzsche, y en la divulgación de la Filosofía mediante la cultura popular.

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