El amor de las luciérnagas.

Quizá nos sepamos exploradores de las historias que ya existen, pero descubrirlas nos incitan a compartir allí donde se necesiten. Así, la notable y entrañable puesta en escena El amor de las luciérnagas se convierte en un viaje de introspección a la vida de uno mismo, con sensibilidad, realismo, nobleza y mucho humor. La labor por parte del dramaturgo Alejandro Ricaño demuestra, inspira y transmite su habilidad para hacernos creer y confiar en aquéllas historias que carecen de pretensión y nos muestran la esperanza ante la adversidad que muchas veces el amor nos enseña. Alejandro mantiene la ligereza de su escritura en cada uno de los diálogos que observamos a través de los personajes, con inteligencia y amor a la existencia de nuevas posibilidades en la vida.

La interpretación actoral es interesante en la construcción de los personajes cuando la motivación de los mismos se ve arraigada a la acción de sus decisiones, pasado, inseguridades y momentos de confusión que todos tenemos. Así pues, el primer amor, la ilusión, la desilusión, el desamor y la reconciliación con uno mismo, construyen la historia de María. Una joven contrariada por las diversas situaciones que ha vivido, iniciando decadente, sin rumbo, a la deriva, para poder querer seguir siendo ella, sin querer ser despojada de lo único que cree que ella es. Por otra parte tenemos a Lola, la amiga fuerte, incondicional, que nos recuerda la base del pilar que somos y que no hay por qué mirar atrás, sino seguir adelante, firmes y vivos, deslumbrando como luciérnagas que somos, y adueñándonos de nuestros sueños y más vibrantes deseos.

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La construcción a partir de los diálogos entre los personajes y su unión a la historia se disfruta como espectador vivencial cuando vemos la obra como un espejo. Ver desde adentro a lo que somos y representamos para otras personas, cuando el suceso no se lee o se escucha, sino que uno mismo es el suceso, la vivencia, el monólogo, pues existimos sólo y cuando estamos frente a un personaje que experimenta lo que hemos vivido. Encuentros y desencuentros conforman esta historia que sin lugar a duda te hará reír y sobre todo reflexionar sobre aquellos sucesos que vale la pena vivir y entregarse como lo es el amor: “Y vendrán los días buenos, como las luciérnagas, intermitentes, y eso bastará, eso bastará”.

El amor de las luciérnagas, un ensayo sobre el amor, que nos ofrece y nos hace creer, que siempre, a pesar de todo, vale la pena luchar y creer por aquello que nos hace sentir vivos, especiales, únicos y brillantes. Que aunque las cosas se den de forma no esperada, negativa y destructiva, existirá la luz que nos guíe a encontrar nuevos caminos llenos de madurez y conexión hacia nuevas personas. El destino como punto de inicio-vuelta se convierte en un ejercicio de escritura atribuido a la experiencia, donde Ricaño nos invita a navegar en un mundo lleno de transmutaciones que conforma su pieza literaria.

No te puedes perder este noble y fascinante montaje que se despide en su última temporada. Ganadora del premio Bellas Artes Mexicali de Dramaturgia en 2011. Escrita y dirigida por Alejandro Ricaño, que entre su extensa producción se destaca “Lo que queda de nosotros” y “Más pequeños que el Guggenheim”; así como con el extraordinario talento de Sonia Franco, Sara Pinet, Ana Zavala, Sofía Sylwin, Hamlet Ramírez, Pablo Marín y Miguel Romero. “El amor de las luciérnagas” se estará presentando en el Teatro Julio Prieto “Xola” del 17 de Junio hasta el 27 de Julio.