¿Así es el doblaje?


Tuve la oportunidad de ver el filme animado “Angry Birds, La película”1 en compañía de público adulto e infantil; y más allá de la calidad que pueda ofrecer la trama del mismo, el tema en general al terminar de verla fue el doblaje mal logrado, y quizá no habríamos reparado en ello de no ser porque uno de los niños exclamó con un dejo de molestia: “como que hablaban feo”.

Esa frase me obligó a pensar con más calma la película que (con poco entusiasmo) acababa de ver, así como algunas cosas que ocurrían en torno al doblaje mexicano; y resultó un poco extraño notar que quienes prestaban su voz a estos pajaritos no eran buenos actores de doblaje (con los que sí se cuenta en México), sino personajes famosos salidos de la radio o televisión. Entre estos figuraba Adrián Uribe, quien, dicho sea de paso, ya había realizado un pésimo doblaje como el gato Garfield para la película del mismo nombre, despojando al felino de la elegancia y porte que le caracterizaban para hacerlo otro de sus personajes de sketch televisivo; de igual manera aparecían locutores de radio que en pocas palabras parecían jugar a hacer voces de mediana gracia.

ADRIAN-URIBE

¿Qué hay sobre la calidad del material que se presenta al público infantil (y adulto, quienes al final son los que solventan la asistencia al cine o el consumo de los productos de las franquicias)? Pensémoslo a partir de dar por hecho que en gran medida las películas buscan recaudar la mayor cantidad de ganancias mientras estén en salas, y que para esto en ocasiones se debe recurrir a “medidas extra” como las de usar a personajes salidos del extraño mundo de la “farándula nacional”; claro que esto es válido y comprensible.

Por supuesto no niego que existan resultados bien logrados bajo esa fórmula; incluso, y guardando las debidas distancias, casas productoras como Disney y los estudios Hanna-Barbera, han recurrido a este tipo de acciones. Mencionemos lo realizado por Lucero, interpretando la voz de “Jane” (Tarzan 1999), Kuno Becker como “Rayo McQueen” (Cars, 2006), Victor Trujillo como “Sulley” (Monsters, Inc. 2001), Angélica Vale como “Ellie” (La Era de Hielo 2, 2006); o los fallecidos Tin Tan con su entrañable participación en el Libro de la Selva (1967) como el oso Baloo, o en Los Aristogatos (1970) como Thomas O’Malley; y Jorge Arvizu como “Benito Bodoque” (Don Gato y su Pandilla –película 2011– y serie televisiva), entre otros. Estoy segura que el amable lector podrá recordar otros tantos y más cercanos, temporalmente hablando. Incluso en producciones netamente nacionales se han tenido resultados aceptables.

Sin embargo, esos buenos resultados no evitan que de nuevo pensemos en el error que cometen los encargados al buscar a personajes con renombre y poca práctica en lo que a la práctica del doblaje concierne; quienes bien podrían sugerir una que otra clase que les dé oportunidad de ofrecer un trabajo de mayor calidad, e inclusive les permita entender que ser actor de doblaje va más allá de modificar las voces con aires de broma juvenil y expresiones locales adornadas con mal gusto. Sería un tremendo error dar por hecho que quienes miran una película no se percataran de que hay cosas mal hechas sólo por su rango de edad.

No es un secreto para el público de habla hispana la existencia de talentosos actores de doblaje en México, podemos nombrar a Humberto Vélez, Laura Torres, Mario Castañeda, María Roiz, Pepe Toño Macías, Cristina Hernández, Francisco Colmenero, Jesús Barreto o Rossy Aguirre, sólo por mencionar a algunos, quienes han dado voz a una inolvidable infinidad de personajes (animados, o no) que han sido referente dentro de la pantalla chica.

Entonces, ¿por qué no recurrir a quienes, además de tener formación actoral, se han especializado en el doblaje? Quizá esta apuesta por otorgarle el mote de actor de doblaje a personajes mediáticos, a la larga resulte contraproducente; pocas son las industrias que se conservan intactas al paso del tiempo cuando no tratan con respeto a su público.

Atrevámonos a pensar que como espectadores podemos cuestionar y exigir mayor calidad en lo que se nos presenta en la pantalla grande; más allá de si las películas son animadas y dirigidas al público infantil. Todo espectador o consumidor merece un producto de calidad.

 

Viridiana Ramírez Neria

Viridiana M. Ramírez Neria, habitante del D.F., pasante de licenciatura en Historia por parte de la UNAM. Con gran cariño hacía el cine, la fotografía y las letras indomables. Participaciones en coloquios y menciones honorificas en concursos fotográficos, han sido una parte de su trayectoria.

Referencias

  1. The Angry Birds Movie (dirección: Clay Kaytis y Fergal Reilly, 2016).

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