David Bowie: Blackstar.


Hablar del señor Robert Jones es hablar de una referencia obligada, su presencia y aportación artística han sido vanagloriados desde 1963 donde conformaba a la banda David Jones  & the King Bees, y más aún desde su primer álbum de larga duración SpaceOddity. Sin embargo, después de su repentino fallecimiento nos hemos visto obligados (y me alegro) a leer un sin fin de artículos donde nos brindan información detallada sobre sus logros, datos curiosos y sus incursiones artísticas, así que lejos de hablar de su ya tan explicada historia me dedicaré a dar mi opinión con respecto a su último (tristemente) álbum Blackstar. Cabe mencionar que no soy una erudita en el tema, tampoco soy una editora estudiada, simplemente escribo como la seguidora y entusiasta de Bowie que soy.

david-bowie2La madrugada del día 11 de enero me despertó una trágica noticia, Bowie había fallecido a sólo 3 días de su cumpleaños y de lanzar su álbum Blackstar, inundé mi Facebook y mi timeline de Twitter con imágenes alusivas a Bowie llorando la noticia que amargo mi día. Y como no hacerlo si muchas de sus canciones han sido parte del soundtrack de mi vida, en fin, ya había escuchado su álbum en la plataforma de streaming musical llamada Spotify y como en cada una de sus entregas discográficas Robert Jones se muestra por instantes un poco adelantado; es claro que su visión no está limitada, después de años de carrera sabemos que experimentar ya no es un adjetivo que podamos utilizar con él, simplemente sabe perfectamente cómo realizar la mezcla de elementos y transformarlos en experiencias, esta vez apostando por la ayuda e integración del jazz.

Aunque los tracks “Tis a Pity She Was a Whor” y “Sue (Or in a Season of Crime)” los pudimos escuchar dentro de la compilación Nothing Has Changed (2014), en este álbum se les dio un nuevo enfoque logrando que complementarán de manera inequívoca sus tracks sucesores. Blackstar está compuesto por 7 tracks que en conjunto suman 42 minutos, los cuales son suficientes para mostrar la grandilocuencia y el momento en el que se encontraba Bowie.

Cuando lo escuché por primera vez me remontó de inmediato al Low, uno de los que mi parecer ha sido de los momentos más grandes del White Duke; sin embargo, no quiero catalogar ninguna canción y ligarla a otra de algún  álbum distinto, no lo merece simplemente porque Blackstar nos brinda, como siempre, una nueva propuesta. Los saxofones, el jazz y la voz de Bowie en el álbum, que, aunque ya no muestra aquellas notas a las que llegaba en su juventud, nos siguen haciendo vibrar, ahora, después de su muerte, toma un sentido distinto; escucharlo incluso hace que se me erice la piel. Blackstar, Lazarus y I Can’t Give Every Thing Away son a mi parecer las piezas que más sobresalen.

Con letras autobiográficas, Bowie nos comparte -a través de lo que mejor sabe hacer- su manera de vivir su etapa cancerígena. Sin duda el saxofón hace un gran trabajo, incluso suena como si dejara realizar un poco de improvisación a sus músicos de jazz, obviamente la improvisación no es parte del disco, pero el alma del jazz radica en esto.

En Girlloves me, quizá la canción que me costó más trabajo asimilar, simplemente esperaba que en algún momento la acción hiciera explosión. Dollardays es una maravilla, perfecta para cerrar con el álbum y quedarnos con las ganas de más, nuevamente el sax se convierte en un gran cómplice y hace que la melodía nos transporte a una noche melancólica con cigarrillo en mano.  Después de que la escuche por tercera vez, después de la noticia de la muerte de Bowie, fue inevitable no llorar.

Dudo que haya algún seguidor de Bowie que aún no escuche el álbum, si no lo han hecho háganlo con la mente abierta y el corazón en mano. Este álbum se convertirá en un clásico (si no es que ya lo es) y nos daremos cuenta que David Robert Jones aún seguía adelantado a las propuestas y visiones presentes. No es un álbum de jazz, presiento que simplemente fue la manera en la que Bowie expresó lo que quizá sabía era la última etapa de su vida. Gracias Bowie, te fuiste sin quedarnos a deber nada, nos dejaste un gran legado…”I’m stepping through the door and I’m floating in a most peculiar way and the stars look very different today”.

Andrea Daniela Martínez Martínez

Andy, ingeniero en logística y distribución por profesión, amante y coleccionista de colores por vocación. Viviendo la vida con el volumen alto, interesada siempre en las propuestas musicales en todas sus presentaciones.

Comentarios