Lalo Guerrero. Chicanos, música e identidad.


La migración de los mexicanos a los Estados Unidos ha sido por años uno de los fenómenos que más se relacionan con la cultura mexicana a pesar de que en muchas etapas de la historia, entre estas dos naciones, se han presentado distintos problemas políticos y sociales.

Sin embargo, no todo es malo en este aspecto, ya que gracias a la migración mexicana se obtiene una importante ganancia en circunstancias culturales; un ejemplo claro es en las artes, pues con las diversas problemáticas dadas en los años 60 (principalmente en el campo), surge la necesidad de hacerse resaltar en una nación donde los intereses principales se enfocaron en la victoria ante la URSS en la Guerra Fría, además de un mayor desarrollo capitalista.

La ley de los derechos civiles (1964), apoyada por los demócratas norteamericanos y líderes de movimientos sociales (impulsados principalmente contra el racismo), ayudó a la consolidación de grupos que habían estado en constante lucha ante las injusticias prevalecientes en contra de las minorías sociales, entre ellos los llamados chicanos1.

Chicano es el nombre que se le da a una persona según su relación con lo mexicano. Se le nombra así a quien tiene origen mexicano directo o de antecedentes generacionales, también a quien nació en Estados Unidos pero con padres mexicanos; por su parte, las personas que habitan en territorios que pertenecieron a México en algún momento de la historia, también son llamadas así.

Una herramienta usada para resaltar el valor de los chicanos fue el impulso en las artes, principalmente en la literatura y la música. Ésta última puede considerarse una mezcla de diversos factores, desde la instrumentación, los géneros usados, y principalmente, las temáticas. Un claro ejemplo de ello es Eduardo “Lalo” Guerrero, el llamado padre de la música chicana.

dztcybuiEste personaje es originario de Arizona, hijo de una potosina y un sonorense que fueron afectados por la huelga de Cananea de 1906, razón por la que fueron obligados a migrar hacia Estados Unidos y establecerse en Arizona, siendo este el primer acercamiento  de Guerrero con lo mexicano. Fue criado por la familia de su madre, y en específico, su formación musical se desarrolló en un ambiente donde lo mexicano era lo primordial. Las lecciones de guitarra con sus tíos fueron el principal motivo que lo impulsó en la década de los años 30 a viajar a California para probar suerte.

El país vecino del norte tuvo una coyuntura social en los años 60, caracterizada por las demandas sociales de las diferentes minorías nacionales o étnicas en favor de una mejora en los derechos civiles, aspecto que repercutió ampliamente en la vida musical de Lalo Guerrero.

El trabajo de Guerrero consta de un acervo de composiciones propias y canciones típicas mexicanas que fueron arregladas con base en numerosos géneros que iban desde la música mariachi, los boleros, los corridos, hasta el paso doble, la polka, el merecumbé, el boogie y el  Rock and Roll, entre otros.

En las letras de sus composiciones es importante rescatar la mención de aspectos culturales que fueron apropiados por los chicanos y que para los años 60 fueron determinantes en las manifestaciones sociales, tales como pasajes de la historia mexicana o personajes de la misma, así como la pertenencia a un territorio. También se encuentran fragmentos dedicados a la religión con la imagen de la Virgen de Guadalupe, e igual no olvida retomar a las personas que apoyaban no sólo a los chicanos, sino a defensores de los derechos civiles y las necesidades de los trabajadores en general.

Además, la estructura musical que Guerrero hace para su interpretación es acompañada por un poco de la picardía característica del mexicano. El humor que siempre lo caracteriza se ve reflejado en temas que hacen parodias de personajes importantes en la cultura estadounidense de la época y en específico a los que son víctimas de la xenofobia.

dsfsf

Eduardo Guerrero fue pieza clave para impulsar con su música la identidad buscada por los chicanos en este periodo2. Sus temas fueron adaptados para hablar de líderes sociales como Robert Kennedy, quien fuera asesinado por defender los derechos civiles, o de  César Chávez, considerado como el líder chicano más importante por su influencia en la creación de organismos enfocados a los trabajadores hispanohablantes del campo y sus familias. Lalo Guerrero logró darles un papel de estandarte y con ello fortalecer la imagen de la lucha en Estados Unidos.

Quizá su proyecto más conocido en México es el de “Las Ardillitas”, una interesante  parodia de Alvin y las Ardillas con la cual se dedicaba a cantar sobre la vida en México y los valores que consideraba importantes. Un ejemplo de ello se ve reflejado en temas como “Las ardillitas en el D.F.”, donde hace una crítica a la delincuencia, la sobrepoblación y el progreso, que a su vez, son vistos por nuestro compositor como la principal causa de los problemas sociales de la capital mexicana.

Así, Lalo Guerrero forma parte de la cultura chicana por su aportación musical. Se puede decir que gracias a él aumentó el interés por marcar la vida chicana a través de las artes. Su música hoy en día ya no es tan sonada y en nuestro país ha quedado casi en el olvido. Sin embargo, es necesario rescatarlo en la memoria por su trascendencia musical y social.

 

345

Félix Omar Ruiz Sánchez.

Egresado de la Licenciatura en Historia por la FES Acatlán, sus líneas de interés giran en torno a la historia de la música e historia cultural del siglo XX. Músico tradicional, miembro de los ensambles de música antigua: “Conjunto Típico Revoluciones” y “Pan de Jarabe”, con los cuales ha realizado distintas giras a nivel nacional.

Referencias

  1. Allan Nevins, Et. Al., “Nuevas fronteras: El desafío” en Breve historia de los Estados Unidos, Traducción de Francisco González Aramburo. México, Fondo de Cultura Económica, 1994, p. 544.
  2. José Manuel Valenzuela Arce, El color de las sombras. Chicanos, identidad y racismo. México, El Colegio de la Frontera Norte, 1998, p. 35. 
  3. Nevins Allan, Et. Al., “Nuevas fronteras: El desafío” en Breve historia de los Estados Unidos, Traducción de Francisco González Aramburo, México, Fondo de Cultura Económica, 1994. 
  4. Portes Alejandro, “El estudio del transnacionalismo: peligros latentes y promesas de un campo de investigación emergente” en La globalización desde abajo: transnacionalismo inmigrante y desarrollo. La experiencia de Estados Unidos y América Latina, México, Porrúa, 2003. 
  5. Valenzuela Arce José Manuel, El color de las sombras. Chicanos, identidad y racismo, México, El Colegio de la Frontera Norte, 1998. 

Comentarios