El viaje de Alexander.

El ser humano se caracteriza por mantenerse en constante movimiento, háblese del cambio de un lugar a otro demandado por el instinto de supervivencia, del cambio que en las ideas se percibe a través del paso del tiempo, o la exploración de un lugar nuevo. De tal manera que nuestra naturaleza encuentra en el viaje una de sus partes fundamentales.

Claro está que para tener la posibilidad de entender “el viaje” de la forma en la que lo expongo, el amable lector deberá alejarse un poco de la definición raquítica que el diccionario de la RAE da a tan maravilloso acontecimiento[note]Viajar: Trasladarse de un lugar a otro, generalmente distante, por cualquier medio de locomoción. [/note].

Los hombres estamos compuestos de innumerables historias, de asombro, de reflexión, de amor, de enojo, de curiosidad e incluso de temor. ¿Qué experiencia podría llenarnos de ese tipo de emociones y pensamientos sino es la del viaje? Es así como esta travesía se vuelve fuente de inspiración para las más bellas obras artísticas y motivo de profundos cuestionamientos en torno a la vida misma.

Podemos encontrar testimonios del efecto de los viajes en la vida del hombre, así como en libros, películas, pinturas, fotografías, música, etc. Mismos que nos demuestran que esta acción no es sólo la forma de llegar a un lugar determinado, pues incluso éste puede convertirse en el verdadero destino, y por ende, es casi imposible dejar de contemplarle como eje temático de un texto, ya sea de carácter académico o hasta personal.

Into-the-Wild-3-7592751Me permito traer a colación el filme Into the Wild[note]Into the Wild, Dir. Sean Penn, 2007.(Basada en el libro del mismo título, escrito por Jon Krakauer)[/note]. como un ejemplo de lo que he mencionado, dicha producción tiene como protagonista al autonombrado Alexander Supertramp, un joven dispuesto a desprenderse de toda identidad (incluido su propio nombre) y atadura para aventurarse en un viaje cuyo destino final es Alaska; nuestro héroe, para bien o para mal, logra llevar a cabo una de los deseos que posiblemente haya atravesado la mente de cualquier ser humano: hacer a un lado las convenciones adscritas a lo que suele ser considerado normal, obligatorio o parte de una forma correcta de vida agradable para la sociedad.

Es decir, entre sus objetivos no figuran el ingreso a alguna universidad, conducir el automóvil de novedad, seguir el rastro del dinero, etc. Alexander no se siente atraído por el listado de supuestas metas que ha desfilado frente a nosotros al menos una vez en la vida y eligió acariciar el estado más natural o salvaje que la condición humana puede permitir.

big_thumb_a5f43f05ffe7860b3659c80b7fb43a7eCuriosamente jamás llega al lugar que marcó como destino, pero encuentra lo que en algún momento pudo denominar felicidad en el interminable trayecto. Es así, como la narración observada en la pantalla grande nos da una oportunidad de aproximarnos a la experiencia de quien podría representar, de modo casi excepcional, la proeza de emprender un viaje. De la mano de locaciones idílicas y diálogos conmovedores influenciados por poetas y novelistas, el espectador es tentado a imaginarse en lugar del protagonista.

Si bien, en primera instancia este ejemplo de viaje dista de ser próximo a lo realizable en el día a día, nada tienen de ajeno en lo referente a las emociones y cuestionamientos que pueden llevarse a cabo en los trayectos, sin importar si la distancia es corta o larga.

En cada uno de nosotros habita un explorador ávido de palpar nuevos suelos, un joven aventurero que busca anularse de la vida cotidiana para ser con la naturaleza. Busquemos no renunciar a dejar testimonio de esas travesías, sea cual sea la forma del mismo, sin importar si es para compartirlo con el mundo o si es un obsequio a la memoria. Y sobre todo, no renunciemos a uno de los rasgos más bellos de la naturaleza humana, la exploración del entorno y lo interno. Démosle voz de cuando en vez, a nuestra versión de Alexander Supertramp.

2 comentarios

  1. Hola Viridiana. El film me encantó. Tal vez has leído “On the road” del Escritor y poeta “beat” estadounidense, Jack Keruac, de lo contrario te lo recomiendo.

    -El viajero Solitario

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